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No hay forma de apreciar un paisaje o una historia yendo a la velocidad de una máquina. La lectura tiene otra cadencia. Te obliga a frenar, a concentrarte, a entrar en otro tiempo.
Laura Nesha llevaba tiempo soñando con vivir esa experiencia. Docente, lectora apasionada y divulgadora de libros en redes sociales, este año finalmente viajó a Buenos Aires para recorrer la edición número cincuenta de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Volvió con libros, anécdotas, descubrimientos y una certeza todavía más fuerte: las historias necesitan circular, compartirse y llegar a otros.
En esta segunda parte de la charla para Historias al pie de la montaña, conversamos sobre el detrás de escena de la feria, las editoriales independientes, los autores sanmartinenses, la inteligencia artificial y la necesidad —cada vez más urgente— de bajar el ritmo y volver a las experiencias humanas.
—Bueno, ahora sí. Contanos todo sobre la Feria del Libro.
—Tremenda. Yo ya quería ir el año pasado y sentí que me había dormido. Entonces esta vez me organicé con tiempo: en febrero ya tenía agendadas las fechas y empecé a mirar pasajes. Fue totalmente planificado.
Entré por la entrada de Cerviño, donde están muchas de las distribuidoras más interesantes. Las grandes editoriales están en el pabellón azul, pero a mí me interesaban más las editoriales independientes y las distribuidoras más pequeñas.
—¿Fuiste con charlas y presentaciones agendadas?
—Quería ir a varias, sobre todo a escuchar a Selva Almada, Leila Guerriero y Gabriela Cabezón Cámara, pero muchas eran con invitación previa y no llegué. Creo que para la próxima voy a tener que organizar eso mejor. Igual, terminé disfrutando muchísimo recorrer los stands y descubrir editoriales.
—¿Qué fue lo que más te impactó?
—Las distribuidoras Big Sur, Riverside y Waldhuter, por ejemplo y las editoriales independientes como Eterna Cadencia, La Pollera o Vinilo.
La novedad de Fera fue Moiras, que es una antología de cuentos de las escritoras latinoamericanas que la están rompiendo ahora, Ampuero, Trías, Bazterrica y todo de un terror bastante profundo, no que tiene que ver con monstruos ni nada por el estilo, sino con el terror más complicado, más social…
—¿Y cómo hiciste para comprar tantos libros? ¿Sacaste un crédito?
—No fue improvisado. Saqué los pasajes en febrero y fui juntando plata desde entonces. Además conseguí descuentos para docentes y algunas promociones muy buenas.
Fui con lista, bastante organizada, pero también dejé espacio para sorprenderme.
Stand de Neuquén y autores sanmartinenses
—También te emocionó encontrarte con proyectos editoriales de la Patagonia.
—Muchísimo. Fui al stand de Neuquén buscando una charla y terminé encontrándome con Matías Castro Sahilices, que me mostró todo el espacio de Patagonia y los libros editados en San Martín y Neuquén.
Ver libros de autores y editoriales nuestras ahí, en semejante feria, fue re emocionante. Sentí que hay un movimiento cultural muy potente pasando acá y que quizás a veces no terminamos de dimensionarlo.
Presencié la presentación del libro “Renata” de María Martha Paz, compañera de trabajo.
Otras libros locales que estaban promocionando en el stand de Neuquén eran: Crónicas bomberiles de Martín Comesaña, Weyelfe por el Ñielo de Nicolás Coletto, El ciclo de las Gìrgolas de Carla Potenza, Quince historias completas de Salvaje Sur, Todas quisimos ser el sol de Daniela Catrileo, “San Martin de los Andes, trazos y relatos” que es una antología de escritores regionales con ilustraciones de Tili Solanas editado por Patalibro. Libros del Centro Editor Municipal como Contrato con el frio y otras historias de montaña y Relatos de estos tiempos raros donde aparecen cuentos de Martín Comesaña y de Sandra Morena Ruiz, entre otros autores locales.
—¿Cuál es la importancia de las pequeñas editoriales?
—Muchas veces publicar en grandes editoriales es dificilísimo. Entonces estos proyectos independientes hacen un trabajo enorme y muy valioso. Y además necesitan lectores, circulación, difusión.
En la diplomatura de formación lectora hablamos mucho de eso: el escritor necesita ser leído y cada lector completa la obra desde su propia mirada. Por eso es tan importante comunicar, recomendar, contagiar libros.
—Escuchándote hablar, pareciera que disfrutás tanto contar historias como leerlas.
—Totalmente. Me encanta escuchar entrevistas a escritores, saber cómo trabajan, cómo corrigen, cómo aparecen las ideas. Hay algo fascinante en entender el detrás de escena de la escritura.
La gente piensa que alguien se sienta y escribe genial de una sola vez, y no. Hay muchísimo trabajo, disciplina y corrección. Son ocho, nueve horas de trabajo intenso.
—¿Cómo vivís la irrupción de la Inteligencia Artificial en el arte y en la vida, en general?
—Como herramienta, me parece espectacular. En mi trabajo me ayuda muchísimo. Por ejemplo, para crear casos prácticos o adaptar contenidos para estudiantes. Acelera procesos y puede ser muy útil si se usa bien.
Pero también siento que estamos queriendo vivir a un ritmo que no es humano.
Y creo que si intentamos vivir permanentemente al ritmo de la inteligencia artificial, nos vamos a enfermar.
—¿Qué cosas sentís que todavía pueden defender lo humano?
—Leer. Caminar. Conversar. Escuchar al otro.
Yo soy muy curiosa. Siempre me interesó escuchar lo que el otro tiene para decir. Y cuando alguien cuenta algo con pasión, ya está: quiero saber más.
Me parece que de eso se trata también la humanidad. De pasar saberes, historias y experiencias de un lado al otro.
creo que si intentamos vivir permanentemente al ritmo de la inteligencia artificial, nos vamos a enfermar.
—Antes de terminar, ¿alguna recomendación para quienes quieran volver a engancharse con la lectura?
—Sí. Hay un libro hermoso de Andrés Montero que se llama El año en que hablamos con el mar. Está en audiolibro en Spotify narrado por el propio autor y es una belleza. Tiene una forma muy oral, muy chilena de contar.
Y eso también es leer: dejarse llevar por una voz, por una historia, por alguien que te cuenta algo y te conmueve.
Porque al final, creo que siempre se trata de eso: de encontrar historias que nos hagan sentir un poco menos solos.
Primicia: se vienen encuentros literarios coordinados por Laurita en breve. Si te interesa saber más seguila en sus redes
Instagram: @laura.nesha fan de leer
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