Etiqueta: Caso LIBRA

  • «Así es la Constitución»: El mensaje que compartió Milei en defensa del retiro del pliego de la jueza Michelli 

    «Así es la Constitución»: El mensaje que compartió Milei en defensa del retiro del pliego de la jueza Michelli 

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    Javier Milei se refirió por primera vez a la polémica por el pliego de la jueza María Verónica Michelli. El Poder Ejecutivo lo había enviado al Senado y hasta había logrado medio dictamen, pero desde Presidencia ordenaron retirarlo, presuntamente por su vínculo familiar con un periodista que investiga el caso $LIBRA. El mandatario respaldó su decisión por redes sociales.

    “Quien designa a los jueces es el presidente de la República. Así como presenta un pliego al Senado, puede retirarlo. Te puede gustar o no, pero así es la Constitución. Nadie tiene un derecho adquirido antes de su designación formal”, dice el tweet que compartió Milei en su perfil de X.

    Según precisó La Nación, el escrito fue publicado por Ricardo Manuel Rojas, ex secretario letrado de la Corte Suprema de Justicia y ex juez en lo criminal de la Ciudad de Buenos Aires. En el 2025, el Gobierno lo había propuesto para ser procurador del Tesoro, pero finalmente el nombramiento no se concretó.

    Según precisó la jefa de bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich (quien hasta ofreció su renuncia al Presidente por no acatar al retiro del pliego), este jueves se dará ingreso formal al pedido del Poder Ejecutivo. Se trata de un trámite administrativo por el cual los senadores toman conocimiento de los asuntos entrados, sin votación mediante.


    Por qué se despertó la polémica por el pliego de la jueza Michelli


    La cobertura de vacantes en el Poder Judicial se transformó en una verdadera novela de enredos en el Senado. El pliego de una candidata a jueza que tiene un vínculo familiar con un reconocido periodista de investigación quedó envuelto en una nube de confusión y polémica que contrarió a los aliados del oficialismo.

    María Verónica Michelli es aspirante al Tribunal Oral Criminal Federal Nro. 3 de La Plata. Todas las luces apuntan a que Javier Milei busca retirar su pliego por ser cuñada de Hugo Alconada Mon, periodista del diario La Nación que investiga y cubre el caso $LIBRA.

    El Ejecutivo envió el pliego el 30 de marzo, pero casi dos meses después, este 27 de mayo, pidió retirarlo del Senado sin ningún tipo de explicación.

    Michelli ya se había presentado ante la Comisión de Acuerdos, ya rindió examen ante los senadores y hasta logró dictamen favorable con firmas de La Libertad Avanza, el PRO, la UCR y bloques provinciales. Fue en la audiencia pública que se realizó el 13 de mayo, donde también expusieron otros candidatos a jueces.

    Sin embargo, el presidente de Acuerdos, el senador menemista Juan Carlos Pagotto, “pisó” el dictamen al no remitirlo al área de Órdenes del Día, donde se sistematizan los dictámenes para ser votados en el recinto.

    De hecho, el dictamen no es público y algunos senadores denuncian que ni siquiera ellos tuvieron acceso.

    La controversia escaló aún más alto cuando Patricia Bullrich salió a desmarcarse de la decisión del Gobierno. La jefa del bloque libertario informó este lunes por X que habló con el presidente Javier Milei y le comunicó que «va a ejercer su objeción de conciencia» sobre el retiro del pliego cuando se vote en el recinto.

    El reglamento del Senado establece que el retiro de un pliego debe ser votado en el recinto, haya obtenido o no dictamen. Es por esto que el oficialismo necesita juntar apoyos para abortar definitivamente la designación de Michelli.

    En medio de las rispideces, el Gobierno difundió una foto de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, con Bullrich.

    “Siempre juntas”, resaltó la senadora, quien un mes atrás también se había distanciado por el caso Adorni pidiéndole que presente lo antes posible su declaración jurada, cosa que aún el jefe de Gabinete aún no ha hecho.


  • Quién es Matías Ledesma, el abogado de Manuel Adorni que tiene un nexo con el jubilado del caso $LIBRA

    Quién es Matías Ledesma, el abogado de Manuel Adorni que tiene un nexo con el jubilado del caso $LIBRA

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    En los pasillos de Comodoro Py, un mismo nombre propio acaba de convertirse en el nexo entre dos de los expedientes judiciales más incómodos y sensibles para el gobierno de Javier Milei. Matías Ledesma, un abogado penalista de bajo perfil pero con un currículum de peso, asumió la defensa del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, compartiendo así su tiempo con la familia Mellino, piezas clave en la ruta del dinero $LIBRA.

    La elección del funcionario libertario lo deja a tan solo un grado de separación del entorno del misterioso jubilado investigado por actuar como presunto prestanombre en una operación millonaria que roza al presidente.


    El perfil de Matías Ledesma frente a la causa contra Adorni


    Según informó La Nación, Ledesma es un penalista experimentado en navegar causas de alta exposición política. Es miembro del estudio jurídico fundado por su padre, Guillermo Ledesma -reconocido por haber sido uno de los jueces del Juicio a las Juntas Militares- y cuenta con antecedentes en expedientes complejos, como por ejemplo la defensa del empresario Claudio Glazman en la causa «Los Cuadernos de las Coimas».

    Al frente de la defensa de Adorni, su estrategia ha sido cautelosa. Hasta el momento, Ledesma asistió a las audiencias y evitó realizar declaraciones públicas. El único movimiento formal que registra en el expediente fue la designación de un perito de parte para intentar abrir y analizar el teléfono celular de Matías Tabar, el contratista que reportó contactos por parte del funcionario antes de ir a declarar.


    El caso $LIBRA: del contrabando al «clan Mellino»


    En paralelo a la defensa de Adorni, Ledesma representa, junto a un colega, a Diego Mellino y a su madre, Susana Georges. El hombre en cuestión es un profesional de la quiropraxia vinculado a diversas sociedades internacionales y, fundamentalmente, es el hijo de Orlando Mellino.

    Orlando es el jubilado de 75 años radicado en Tigre que, el pasado 30 de enero de 2025 -apenas horas después de que el creador de $LIBRA, Hayden Davis, se reuniera con Javier Milei en la Casa Rosada-, recibió en su cuenta virtual más de un millón de dólares.

    Minutos después, giró esos fondos a un destino aún desconocido. Para la Justicia, el jubilado habría actuado como una «rampa de salida» para efectivizar dinero cripto.

    El trabajo de Ledesma se concentra en defender a Diego Mellino y a su madre en una causa conexa por contrabando de 20 millones de dólares. Ambos figuran como representantes de MODO DOMO LLC, una firma radicada en Estados Unidos acusada de intermediar en 33 operaciones aduaneras sospechosas en Campana.

    Como parte de su labor defensiva, Ledesma intentó levantar la inhibición de bienes que recae sobre la familia. Ofreció como garantía de embargo un inmueble en Belgrano y una camioneta RAM 4×4 valuada en casi 80.000 dólares. Sin embargo, la Justicia federal de San Martín rechazó la oferta por considerarla «insuficiente».


    Investigan presunto nexo entre Adorni y $LIBRA


    La conexión entre el entorno libertario y el escándalo cripto no se limita únicamente al abogado compartido. El expediente que investiga la estafa de $LIBRA ha puesto bajo la lupa tanto a la familia Mellino como al propio Manuel Adorni.

    El fiscal Eduardo Taiano detectó que, en menos de un año, la cuenta virtual del jubilado Mellino canalizó más de 5,8 millones de dólares. Ante esto, Martín Romeo -uno de los damnificados y querellante en la causa- solicitó la indagatoria de Orlando Mellino, definiéndolo no como un actor marginal, sino como una «mula financiera del más alto nivel».

    En ese mismo escrito, la querella pidió que la Justicia indague al presidente Milei, a su hermana Karina, y a Manuel Adorni. El pedido sobre el jefe de Gabinete se fundamenta en su participación como orador principal (key note speaker) en el Tech Forum, un evento que reunió a empresarios cripto y figuras del Gobierno.

    Manuel Adorni junto a Mauricio Novelli, uno de los hombres detrás de $LIBRA, en Tech Forum. Foto: Gentileza LPO.

    Para los damnificados, Adorni aportó «su investidura» para legitimar el ecosistema donde se gestó la estafa, un auxilio institucional que consideran clave y que, según chats aportados a la Justicia, incluyó la coordinación de un «posteo pago».


  • Caso $LIBRA: encontraron sociedades en el exterior del jubilado que recibió un millón de dólares

    Caso $LIBRA: encontraron sociedades en el exterior del jubilado que recibió un millón de dólares

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    La estructura financiera del denominado «Clan Mellino» se encuentra en el centro de dos investigaciones judiciales que buscan determinar el origen de fondos millonarios vinculados a la presunta estafa $LIBRA y otras irregularidades en el comercio exterior.

    El entramado incluye transferencias directas desde el exterior hacia cuentas de un jubilado en Tigre y sospechas de sobrefacturación en exportaciones. El eje principal de la investigación, en manos de la Justicia Federal, recae sobre la figura de Rodolfo Mellino

    Se estima que habría recibido transferencias por un total cercano a los 5,8 millones de dólares entre los años 2024 y 2025. Además, el rastro del dinero conduce a billeteras virtuales pertenecientes a Hayden Mark Davis, el desarrollador detrás del polémico proyecto $LIBRA, quien ya enfrenta cargos por estafa y manipulación de influencias.

    Un aspecto que generó sospechas inmediatas en los investigadores es la inconsistencia patrimonial. A pesar de su condición de jubilado, Mellino figuraría en sociedades constituidas en el extranjero y contaría con permisos para la conducción de vehículos de alta gama

    Sin embargo, cuando la Justicia intentó localizarlo, se descubrió que los domicilios registrados en el partido de Tigre eran inexistentes, lo que derivó en nuevas medidas de rastreo por parte de la DATIP.

    De forma paralela, surge una segunda causa que involucra a empresas ligadas al grupo familiar. Por otra parte, se investiga si el clan utilizó la firma Griffin Group Consulting, con sede en Vicente López, para canalizar exportaciones de servicios bajo términos irregulares. 

    La sospecha de los fiscales es que estas operaciones podrían haber servido como una vía para la fuga de divisas o para el blanqueo de activos provenientes de la mencionada estafa criptográfica.

    El avance de las causas busca desentramar si la familia funcionó como un nexo logístico para el ocultamiento de capitales ilícitos.

    Con información de Noticias Argentinas.


    Qué se sabe del «clan Mellino» en la ruta del dinero $LIBRA


    La Justicia federal, en su intento por desentrañar la ruta del dinero virtual, detectó una pieza clave en el entramado financiero: un jubilado de 75 años, radicado en Tigre,  funcionó como puente para mover más de un millón de dólares vinculados al creador del activo digital, Hayden Mark Davis.

    El hombre en cuestión es Orlando Rodolfo Mellino. Su nombre quedó bajo la lupa tras comprobarse que el 30 de enero recibió una inyección millonaria dUSDT (una criptomoneda atada al valor del dólar) proveniente de las cuentas de Davis, según reveló una investigación exclusiva del diario La Nación.

    El dato que más llama la atención de los investigadores es el «timing» de la operación: la transferencia se ejecutó apenas 42 minutos después de que el presidente Javier Milei publicara en su cuenta de X (ex Twitter) una foto junto al empresario texano en Casa Rosada, y dos semanas antes del polémico tuit presidencial que disparó el valor de $LIBRA.

    El ecosistema cripto suele caracterizarse por el anonimato de sus operaciones, registradas mediante complejos códigos alfanuméricos en la blockchain. Sin embargo, un error de Hayden Davis permitió a la Justicia desenmascarar sus cuentas.

    Tras el colapso de $LIBRA, Davis decidió resarcir públicamente al empresario deportivo Dave Portnoy, quien había perdido 5 millones de dólares. Como Portnoy mantiene sus billeteras virtuales públicas, el envío del reintegro dejó expuesta la dirección de origen de Davis.

    A partir de allí, el Ministerio Público Fiscal y los organismos técnicos comenzaron a tirar del hilo. El aporte de la plataforma de intercambio Bitget fue fundamental para ponerle nombre y apellido a una de las cuentas receptoras: la de Orlando Mellino.

    De acuerdo a los dictámenes del fiscal Eduardo Taiano, la mecánica de los fondos detectada el 30 de enero funcionó de la siguiente manera:

    1. Dos direcciones vinculadas a Davis enviaron 507.500 USDC cada una.
    2. El destino fue una cuenta en Bitget registrada a nombre de Mellino.
    3. Horas más tarde, el jubilado giró ese millón de dólares a una tercera cuenta de propietario desconocido.
    4. Esta última salida se concretó a través de cuatro transferencias ejecutadas en apenas 13 minutos.

    Los investigadores sospechan que Mellino actuó como una «rampa de salida» para blanquear los fondos y convertirlos en efectivo. El historial de la cuenta es aún más abultado: entre marzo de 2024 y febrero de 2025, el jubilado recibió más de 5,8 millones de dólares desde esa misma terminal desconocida.

    Con respecto a la transferencia que recibió Mellino tras el encuentro entre Davis y Milei, giró los fondos a las pocas horas a una tercera cuenta cuyo propietario aún se desconoce.

    A pesar que no lograron dar con su dirección, según La Nación, recientemente la Justicia recibió un informe de la Dirección Nacional de los Registros de la Propiedad del Automotor, que revela que Mellino está autorizado a conducir cinco vehículos de gama media-alta pertenecientes a Logística Latinoamericana S.R.L, sociedad de la que fue (o es) accionista mayoritario.

    Además, Mellino figura como manger de una compañía constituida en Florida (Estados Unidos) que está inactiva desde 2023 y como codirector y jefe financiero de otra radicada en California, que se llama ORDI INC. El otro jefe de esta última es «Diego H. Mellino».

    El último punto que conecta a estos dos nombres es el de la sociedad que vincula a los vehículos y cuyo 10% restante de la propiedad corresponde a Miriam Gladys Mingorance, quien tiene domicilio fiscal en el barrio porteño de Belgrano, sobre la calle Blanco Encalada, donde anteriormente funcionaba un centro de quiropraxia dirigido por Diego Hernán Mellino.


  • El oficialismo frenó en Diputados la citación a Karina Milei y Manuel Adorni por el caso Libra

    El oficialismo frenó en Diputados la citación a Karina Milei y Manuel Adorni por el caso Libra

    La oposición no logró avanzar en la Cámara de Diputados de la Nación con los proyectos vinculados al caso Libra, luego de que el oficialismo frenara la moción de apartamiento de reglamento que buscaba incorporar al temario la citación de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, para que brinden explicaciones sobre su presunta participación en la trama de la criptoestafa.

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    La iniciativa fue impulsada por el diputado de la Coalición Cívica ARI, Maximiliano Ferraro, quien planteó el apartamiento de reglamento al inicio de la sesión especial para tratar tres proyectos de ley relacionados con el caso Libra.

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    Dos de ellos proponían convocar a los funcionarios al Congreso para que rindan cuentas sobre el escándalo, mientras que el tercero buscaba que el presidente Javier Milei responda sobre sus contactos con el intermediario cripto Mauricio Novelli.

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    Una votación sin mayoría agravada

    La moción obtuvo 125 votos afirmativos y 116 negativos, pero no alcanzó la mayoría de tres cuartas partes de los diputados presentes que se requiere cuando los expedientes no cuentan con dictamen de comisión, según consignó la Agencia Noticias Argentinas.

    De esta manera, los proyectos no pudieron ser incorporados al temario de la sesión, lo que representó un revés para los bloques opositores que buscaban avanzar en la investigación parlamentaria del caso.

    Tras la votación, Ferraro sostuvo que el resultado no cierra el debate y anticipó que continuarán impulsando las iniciativas en las próximas semanas. “Hubo 125 votos afirmativos, sumando algunas ausencias del día y otros diputados ya comprometidos, en las próximas semanas tendremos el número para emplazar las comisiones y aprobar los pedidos de informes e interpelación”, afirmó.

    Críticas a la investigación judicial

    Durante su intervención en el recinto, el legislador también cuestionó el avance de la causa judicial y apuntó contra la actuación de los tribunales federales de Comodoro Py.

    “A Comodoro Py muchas veces le cuesta investigar al poder cuando está en el poder, y es más que evidente el encubrimiento del fiscal Taiano en relación a lo sucedido con la estafa Libra, en donde se ha malversado la investidura presidencial”, expresó Ferraro.

    El diputado señaló además que, a más de un año del inicio del caso, no se realizaron citaciones a declarar a los principales involucrados, entre ellos Novelli, Morales y Terrones Godoy, y cuestionó que el presidente no haya presentado denuncias si no tuvo participación en los hechos.

    El caso Libra en el centro del debate político

    El caso Libra se convirtió en uno de los principales focos de tensión entre el oficialismo y la oposición en el Congreso, ya que distintos bloques impulsan pedidos de informes e interpelaciones para esclarecer la presunta criptoestafa y determinar eventuales responsabilidades políticas.

    Mientras la oposición insiste en avanzar con citaciones y requerimientos de información, el oficialismo mantiene su postura de bloquear el tratamiento de los proyectos sin dictamen previo, lo que por ahora impide que los funcionarios del Ejecutivo sean convocados a dar explicaciones en el recinto.

  • Con la excusa del “espionaje ruso” Milei prohíbe el ingreso a Casa Rosada a periodistas acreditados de medios señalados

    En un intento por cambiar una agenda que se le volvió muy nociva, el Gobierno busca instalar como tema gravitante la supuesta infiltración de la Inteligencia rusa en medios argentinos para impulsar una campaña de desinformación contra la administración de Javier Milei. En esa línea, el Ejecutivo les prohibió el acceso a la Casa Rosada a periodistas acreditados en nombre de algunos de esas empresas periodísticas.

    Con ese ejercicio de censura, el gobierno libertario apunta a patear el tablero tras una seguidilla de escándalos que incluyen al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, la últimas revelaciones del caso $LIBRA y el retroceso en las encuestas de la imagen presidencial empujado por la insatisfacción ciudadana con sus ingresos y el aumento del desempleo.

    Según se informó, se les prohibió el ingreso a Casa de Gobierno a periodistas de los canales C5N y A24, los portales El Destape, Ámbito Financiero, Tiempo Argentino y radio La Patriada.

    La medida también se extendería a la Cámara de Diputados.

    Todo surge de la revelación, producto de una filtración, de un consorcio periodístico sobre una campaña de prensa de la Rusia de Vladimir Putin en la Argentina y contra Javier Milei.

    El caso fue analizado en Argentina por el sitio Filtraleaks, del periodista Santiago O’Donnell, que reveló que aparecen pagos por al menos US$283 mil por más de 250 notas y artículos de opinión que se publicaron en 23 medios digitales. Varios de esos artículos tuvieron autores con nombres e imágenes falsos.

    Según menciona Filtraleaks, desde el consorcio intentaron comunicarse con los editores de medios donde fueron publicadas las notas. Si bien todos ellos negaron haber participado de las campañas rusas y haber recibido dinero, la mayoría sí reconoció que los artículos habían llegado a partir de terceros.

    El episodio le vino como anillo al dedo a Milei para retomar una agresiva diatriba contra el periodismo local, que asedia a su gobierno con las últimas novedades de su vínculo con la estafa $LIBRA y del presunto enriquecimiento ilícito de Adorni.

    “El espionaje que ha trascendido es de una gravedad institucional pocas veces vista en la historia. Los “periodistas” y “medios” vinculados a esto son sólo la PUNTA DEL ICEBERG de algo mucho más grande. Vamos a llegar hasta las últimas consecuencias”, escribió el Presidente en su cuenta de X, entre muchos otros mensajes.

    La consecuencia inmediata fue la prohibición de ingresar a la Casa Rosada a periodistas acreditados a algunos de esos medios.

    Javier Slucki, periodista de El Destape, contó: “Llegué a la Casa Rosada como hago casi todos los días para cubrir los acontecimientos, pero a diferencia de lo que ocurre siempre, el agente de ingresos me dijo que mi huella estaba inhabilitada”.

    El acreditado en Casa Rosada aseguró que un funcionario esperaba a los periodistas en la puerta de entrada con una lista que permitía o negaba su ingreso. Luego, señaló que la justificación del impedimento se debía al “espionaje de medios a través de los servicios rusos” y que los medios involucrados tienen inhabilitada la huella hasta que “no aclaren esta cuestión”.

    “En el oficialismo hace tiempo que tenían ganas de que algunos de esos medios no participen de las conferencias de prensa”, señaló la periodista Gabriela Vulcano, al revelar la movida del Gobierno a cargo del secretario de Prensa, Javier Lanari.

    Liliana Franco, histórica acreditada en Casa Rosada por Ámbito Financiero, contó que también quedó afectada. “El gobierno decidió impedir el ingreso a la Casa Rosada de los periodistas acreditados por los medios mencionados (con algunas excepciones) en la investigación periodística sobre el (supuesto) financiamiento ruso para una campaña en contra del gobierno. Digo “supuesto” dado que aún no se probó esta denuncia ante la Justicia. Por tal razón y, a pesar de los años que tengo como acreditada en la Rosada de ahora en más no podré ingresar. PD.: Ah, no conozco ningún ruso ni siquiera viajé a Rusia”, tuiteó.

    #ECM

  • Caso $LIBRA: los audios filtrados de los hermanos Novelli revelan tensión y euforia antes del lanzamiento

    Caso $LIBRA: los audios filtrados de los hermanos Novelli revelan tensión y euforia antes del lanzamiento

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    La investigación por el caso de la criptomoneda $LIBRA sumó nuevos elementos a partir de audios intercambiados entre los hermanos Novelli, que permiten reconstruir el clima previo al lanzamiento del activo digital. En esas conversaciones, los protagonistas anticipaban que el lanzamiento podía generar ganancias millonarias en muy poco tiempo.

    Los audios fueron compartidos por WhatsApp entre el 7 y el 11 de diciembre de 2024, apenas dos meses antes del lanzamiento de la criptomoneda promocionada por el trader Mauricio Novelli con su hermana María Pía Novelli.

    Según se percibió en los audios filtrados, en los autores predominaban la euforia por el negocio que se venía y, al mismo tiempo, una fuerte presión para que todo saliera según lo previsto.

    La investigación judicial sigue en curso y busca determinar las responsabilidades de cada uno de los involucrados en el caso.


    Los audios filtrados de los hermanos Novelli


    Los registros reforzaron la idea de que existía una estrategia comunicacional previamente organizada. Parte de esa dinámica incluía el envío de contenido y la insistencia para que se replicara en redes sociales, lo que evidencia una planificación orientada a influir en el comportamiento del mercado.

    O sea, literalmente te estoy diciendo: esta, esta es tu posibilidad de ser millonaria. Ahora, ¿entendés? O sea, literalmente con las cosas que estamos haciendo, esta es tu chance de ser millonaria. O sea, tipo, si hacés las cosas bien, de vuelta te digo, es, es muy probable de que, de que logres ser tipo, tipo millonaria antes que yo, ¿entendés? O sea, capaz a los veintisiete ya sos millonaria, ¿me entendés? Ya tenés un millón de dólares, eh.«

    Al mismo tiempo, los audios dejan entrever la urgencia con la que se manejaban los tiempos. Había insistencia en coordinar acciones clave, especialmente vinculadas a la difusión, y se remarcaba la necesidad de que determinadas publicaciones se hicieran en momentos precisos para potenciar el impacto del lanzamiento.

    «Es un quilombo hacer guita. Por eso tan poca gente hace guita. No encuentra la manera. Hay gente que es veinte mil veces más inteligente que vos y va a llegar a ser una, no sé, una octava parte, una décima parte de lo que vas a ser vos. Y gente que tiene millones de inteligencia”. afirmaba Mauricio en los audios.

    Estos elementos se suman a otras pruebas ya incorporadas en la causa como los registros de llamadas en los minutos previos al lanzamiento, que evidencian contactos frecuentes entre los principales implicados. Todo esto alimenta la hipótesis de una coordinación más amplia detrás de la promoción de la criptomoneda.


    La tensión entre los hermanos en los audios


    Otro aspecto que surge de los audios es la presión interna dentro del grupo. Algunos intercambios reflejan tensiones y exigencias entre los involucrados para cumplir con los objetivos, lo que muestra que no todo era entusiasmo sino también preocupación por los riesgos y la ejecución del plan.

    «Tengo contactos en todos lados, los chicos también. O sea, viajes a Dubái, todo. O sea, y la estás viendo la guita, no es que te estoy prometiendo, diciendo. No, no, literal. O sea, y no, y no pasó nada todavía. Por eso te digo, aprovechá esta, esta chance que tenés, esta suerte que te dio la vida de estar justo en este lugar, ¿entendés? Y, y aprovechar en serio. La vida es difícil, boluda. No es fácil» mencionó Novelli en el audio

    Sumando al tema, Mauricio sumó: «Te lo voy a decir bien crudo acá. Lo podes tomar bien, lo podes tomar mal, lo poedes usar para motivarte o lo podes hacer para desmotivarte más todavía. Acá a uno no lo dejan afuera, uno se deja afuera, ¿entendés? ¿Y por qué se deja afuera? Básicamente porque no muestra su utilidad para el resto. Es decir, vos comportándote así sos más un pasivo que un activo para la empresa. ¿Por qué? Porque sos carísima, ¿entendés?.

    Con información de Infobae


  • La crisis Adorni: ¿Por qué Milei decide mantenerlo en el gabinete?

    La crisis Adorni: ¿Por qué Milei decide mantenerlo en el gabinete?

    En política, los tiempos no siempre los marca el calendario institucional. Muchas veces, los impone la agenda pública. Y en la Argentina actual, esa agenda se ha convertido en un terreno hostil para el oficialismo. Lo que alguna vez fue su principal activo —la promesa de transparencia, la denuncia constante de la corrupción heredada— hoy se ha transformado en su mayor debilidad. El Gobierno de Javier Milei enfrenta un escenario donde la narrativa que lo llevó al poder comienza a resquebrajarse, y en el centro de esa grieta aparece una figura clave: Manuel Adorni.

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    La estrategia es evidente: desplazar el foco. Sacar de la conversación pública los temas que más daño generan. Pero no siempre alcanza con intentar cambiar de tema cuando el problema está demasiado instalado. El oficialismo lo intenta en un contexto complejo, donde los estudios de opinión —incluidos aquellos que consume el propio Gobierno— muestran que ciertos escándalos no solo tienen alta visibilidad, sino también una valoración profundamente negativa.

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    Entre ellos, el llamado “caso Libra” aparece como una amenaza estructural, una bomba de tiempo que podría tener consecuencias políticas mucho más graves que cualquier otro episodio reciente. Sin embargo, paradójicamente, el Gobierno parece encontrar en la crisis de Adorni una suerte de escudo temporal. Un fusible. Un ruido que tapa otro ruido mayor.

    Ni siquiera una noticia objetivamente favorable, como el fallo en beneficio de la Argentina en el litigio por YPF, logró modificar el clima. Porque cuando la percepción de corrupción gana centralidad, los logros institucionales pierden capacidad de impacto. El problema ya no es la falta de buenas noticias, sino la incapacidad de hacerlas relevantes frente a un contexto de desconfianza, con una economía que sigue funcionando a medias.

    En ese marco, la figura de Adorni se vuelve paradigmática. Durante meses, fue uno de los rostros más visibles del discurso oficial contra la corrupción. Un vocero duro, confrontativo, que exigía explicaciones constantes a la dirigencia anterior. Pero esa construcción se desplomó con una velocidad llamativa.

    Las denuncias comenzaron a acumularse. Primero, la inclusión de su esposa en un vuelo oficial a Nueva York. Luego, un viaje familiar a Punta del Este que, según distintos testimonios, habría sido financiado por un empleado de la TV Pública bajo su órbita. Más tarde, inconsistencias patrimoniales: una propiedad en un country de Exaltación de la Cruz y una mudanza a un departamento en Caballito que no figuraba en sus declaraciones juradas.

    Cada nuevo dato no solo agravaba la situación, sino que erosionaba el relato. Porque no se trataba de un funcionario más. Se trataba de alguien que había hecho de la denuncia su identidad política.

    La conferencia de prensa que brindó esta semana terminó de sellar su deterioro. Lejos de ofrecer explicaciones claras o presentar documentación que despejara dudas, Adorni optó por una estrategia defensiva y agresiva. Evadió preguntas, descalificó a periodistas y se refugió en una frase que, en otro contexto, habría criticado: “responderé en la Justicia”.

    Ese giro no pasó desapercibido. La opinión pública no solo evalúa los hechos, sino también las coherencias. Y en este caso, la contradicción es demasiado evidente. Quien exigía respuestas inmediatas ahora las posterga. Quien denunciaba privilegios ahora debe explicarlos.

    El resultado es claro: su imagen pública se desplomó. Y con ella, una parte del capital simbólico del Gobierno.

    Pero el problema no es solo comunicacional. Empiezan a aparecer derivaciones judiciales. En el caso del viaje a Punta del Este, se investigan posibles dádivas. En paralelo, se inicia un análisis más profundo sobre su evolución patrimonial y su nivel de gastos. La cuestión deja de ser mediática para convertirse en institucional.

    En este contexto, surge una pregunta inevitable: ¿Por qué el presidente Milei no toma distancia? ¿Por qué no repite la lógica que aplicó en otros casos, como el de José Luis Espert, cuando consideró que una figura se volvía políticamente costosa?

    La respuesta, según fuentes de la Casa Rosada, tiene varias capas.

    La primera es interna. Adorni no es solo un funcionario: es una pieza en el tablero de poder del oficialismo. Su llegada responde al armado de Karina Milei, en su disputa por espacios con Santiago Caputo. En ese esquema, sostenerlo es también sostener una posición de poder. Y en política, ceder espacios suele ser más costoso que enfrentar una crisis.

    La segunda razón es estratégica. La sobreexposición del caso Adorni funciona, de hecho, como una distracción. Mientras la agenda se concentra en sus polémicas, el caso Libra queda en un segundo plano. Y ese expediente, por su magnitud, por los montos involucrados y por los nombres que aparecen, representa un riesgo mucho mayor para el Gobierno.

    Aquí hay un punto delicado pero central: en el caso Libra, las sospechas alcanzan a figuras clave del oficialismo, incluyendo al propio presidente y su entorno más cercano. Se trata, por supuesto, de presunciones que deben ser probadas en la Justicia. Pero en términos políticos, el solo hecho de que existan ya genera un impacto significativo. Comparado con eso, el caso Adorni aparece como menor. Un problema serio, pero manejable. Un costo que el Gobierno parece dispuesto a asumir para evitar uno mayor.

    La tercera razón es ideológica. Milei ha construido su liderazgo sobre la confrontación con lo que denomina “la casta” y “los medios”. Ceder ante la presión mediática o política implicaría, en su lógica, validar ese esquema. Por eso, resistir también es una forma de reafirmar su identidad.

    Además, el calendario juega a su favor. No es un año electoral. No hay una urgencia inmediata que obligue a tomar decisiones drásticas. El presidente cree tener margen para administrar la crisis, esperar que el tema pierda intensidad y, si es necesario, actuar más adelante.

    Quienes lo conocen saben que su pragmatismo tiene límites flexibles. Puede sostener a un funcionario hasta el último momento… y luego desplazarlo sin contemplaciones. Ya lo ha hecho antes. Y podría volver a hacerlo.

    Sin embargo, hay un riesgo en esta estrategia: subestimar el impacto acumulativo de estos episodios. Porque la política no se erosiona solo por grandes escándalos, sino también por la suma de inconsistencias, por la percepción de doble vara, por la distancia entre el discurso y la práctica.

    El Gobierno llegó al poder prometiendo una ruptura, una nueva forma de hacer política, una ética distinta. Pero cuando quienes encarnan ese discurso quedan atrapados en situaciones que recuerdan a lo que criticaban, el efecto no es neutro: es devastador.

    La crisis de Adorni no es solo un problema individual. Es un síntoma. Un espejo incómodo en el que el oficialismo empieza a verse reflejado. Y lo que muestra ese espejo no es la imagen que prometieron construir.

    En paralelo, el caso Libra sigue su curso. Silencioso, pero latente. Y en política, lo que hoy parece controlado puede convertirse mañana en el eje de la tormenta. El Gobierno intenta ganar tiempo, reordenar la agenda, cambiar el foco. Pero hay momentos en los que la realidad se impone. Y este parece ser uno de ellos.

    La pregunta, entonces, no es solo qué hará Milei con Adorni. La verdadera incógnita es si el oficialismo logrará sostener su narrativa en un contexto donde los hechos empiezan a contradecirla.

    Porque en política, como en la vida, hay algo que no se puede ocultar indefinidamente: la coherencia. Y cuando esa coherencia se rompe, el costo no es solo de imagen. Es de credibilidad. Y sin credibilidad, ningún gobierno puede sostenerse en el tiempo.

    YPF: victoria judicial, debate abierto

    La reciente victoria judicial de YPF en Nueva York no solo cierra —al menos en parte— un capítulo legal complejo, sino que reabre una discusión más profunda, incómoda y necesaria: la relación entre Estado, propiedad privada, política económica y credibilidad internacional. Lo que parecía un litigio técnico terminó exponiendo una trama de decisiones políticas, consensos implícitos y contradicciones discursivas que atraviesan más de una década de historia argentina.

    En el centro del debate aparece una frase que, lejos de ser inocente, condensa una visión ideológica: “expropiar es robar”. La afirmación, repetida en distintos tonos por figuras políticas actuales, busca simplificar una cuestión que es, en realidad, compleja. La expropiación no es un acto arbitrario en el marco institucional argentino; está contemplada por la Constitución Nacional como un mecanismo legítimo, siempre que exista una ley que declare la utilidad pública y se garantice la correspondiente indemnización. Reducirla a un acto de despojo es, en términos jurídicos, incorrecto. Pero también es cierto que la legalidad no agota la discusión.

    Aquí es donde se cruzan dos planos que muchas veces se confunden: el moral y el legal. Desde una perspectiva ideológica, puede argumentarse que la intervención estatal en la propiedad privada es indeseable o incluso perjudicial. Desde el punto de vista jurídico, en cambio, la expropiación es una herramienta válida dentro de ciertos límites. El problema surge cuando el debate se vuelve binario, cuando se intenta imponer una lectura única que desconoce matices y contextos.

    El fallo de la justicia estadounidense aporta un elemento clave: reconoce que la expropiación de YPF se realizó dentro del marco legal argentino. Es decir, no cuestiona la potestad del Estado argentino para llevar adelante esa decisión. Sin embargo, también deja entrever algo que en el debate público muchas veces se omite: el impacto que ese tipo de medidas puede tener en la percepción de los inversores y en la confianza internacional.

    Y aquí aparece otro de los ejes centrales de esta discusión: el costo reputacional. Más allá de la legalidad, la expropiación de YPF generó tensiones con los mercados, elevó el riesgo país y dificultó el acceso a inversiones durante años. No es un dato menor. La economía moderna funciona, en gran medida, sobre expectativas y credibilidad. Cuando un país es percibido como impredecible o intervencionista, las consecuencias no tardan en hacerse sentir.

    Sin embargo, reducir el análisis a una lista de costos sería tan simplista como negar que hubo beneficios. El desarrollo de Vaca Muerta es, para muchos, la prueba de que la expropiación permitió recuperar control sobre recursos estratégicos y potenciar su explotación. Para otros, ese desarrollo habría ocurrido de todos modos, incluso sin intervención estatal. La verdad, como suele suceder, probablemente esté en algún punto intermedio.

    Lo interesante —y quizás lo más revelador— es que, más allá de las diferencias discursivas, los distintos gobiernos argentinos han mantenido una línea de acción sorprendentemente consistente en este tema. Desde la administración de Cristina Fernández de Kirchner, que impulsó la expropiación, pasando por la de Mauricio Macri, hasta llegar a la de Alberto Fernández y el actual gobierno, todos sostuvieron la misma estrategia legal frente al litigio. Es, en términos prácticos, una política de Estado no declarada.

    Este consenso tácito contrasta con la virulencia del debate público. Mientras los discursos se polarizan, la práctica muestra continuidad. Es una paradoja que dice mucho sobre la política argentina: se discute con intensidad lo que, en los hechos, ya está resuelto.

    También hay una lección en términos de estrategia internacional. La experiencia indica que confrontar abiertamente con tribunales extranjeros o deslegitimar su autoridad no suele ser efectivo. La justicia estadounidense, con su tradición de independencia, no responde bien a ese tipo de retórica. En cambio, una defensa técnica, basada en argumentos jurídicos sólidos, parece haber sido más productiva en este caso.

    La intervención de actores como el Departamento de Estado de Estados Unidos —aunque discutida en cuanto a su impacto real— también forma parte de este entramado. Pero atribuir el resultado del fallo exclusivamente a factores políticos externos sería desconocer la complejidad del sistema judicial norteamericano y, en cierta medida, restarle mérito a la estrategia legal adoptada por la Argentina.

    En definitiva, lo ocurrido con YPF invita a salir de la lógica de “ganadores y perdedores” para pensar en términos más amplios. Sí, el fallo es favorable y representa un alivio en el plano jurídico. Pero no borra los costos acumulados ni resuelve las tensiones de fondo. Tampoco invalida el debate sobre el rol del Estado en la economía ni sobre los límites de la intervención pública.

    Tal vez el mayor valor de este episodio sea, precisamente, abrir la puerta a una discusión más madura. Una discusión que reconozca que las decisiones económicas tienen múltiples dimensiones; que entienda que la legalidad no siempre coincide con la conveniencia; y que acepte que, en política, pocas cosas son absolutas.

    Porque si algo deja en evidencia este caso es que la Argentina, incluso en medio de sus divisiones, es todavía capaz de sostener ciertas políticas en el tiempo. Y que, a veces, detrás del ruido y la confrontación, hay acuerdos silenciosos que terminan definiendo el rumbo real del país.

  • La crisis Adorni: ¿Por qué Milei decide mantenerlo en el gabinete?

    La estrategia oficial: por qué Javier Milei no suelta a Manuel Adorni

    En política, los tiempos no siempre los marca el calendario institucional. Muchas veces, los impone la agenda pública. Y en la Argentina actual, esa agenda se ha convertido en un terreno hostil para el oficialismo. Lo que alguna vez fue su principal activo —la promesa de transparencia, la denuncia constante de la corrupción heredada— hoy se ha transformado en su mayor debilidad. El Gobierno de Javier Milei enfrenta un escenario donde la narrativa que lo llevó al poder comienza a resquebrajarse, y en el centro de esa grieta aparece una figura clave: Manuel Adorni.

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    La estrategia es evidente: desplazar el foco. Sacar de la conversación pública los temas que más daño generan. Pero no siempre alcanza con intentar cambiar de tema cuando el problema está demasiado instalado. El oficialismo lo intenta en un contexto complejo, donde los estudios de opinión —incluidos aquellos que consume el propio Gobierno— muestran que ciertos escándalos no solo tienen alta visibilidad, sino también una valoración profundamente negativa.

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    Entre ellos, el llamado “caso Libra” aparece como una amenaza estructural, una bomba de tiempo que podría tener consecuencias políticas mucho más graves que cualquier otro episodio reciente. Sin embargo, paradójicamente, el Gobierno parece encontrar en la crisis de Adorni una suerte de escudo temporal. Un fusible. Un ruido que tapa otro ruido mayor.

    Ni siquiera una noticia objetivamente favorable, como el fallo en beneficio de la Argentina en el litigio por YPF, logró modificar el clima. Porque cuando la percepción de corrupción gana centralidad, los logros institucionales pierden capacidad de impacto. El problema ya no es la falta de buenas noticias, sino la incapacidad de hacerlas relevantes frente a un contexto de desconfianza, con una economía que sigue funcionando a medias.

    En ese marco, la figura de Adorni se vuelve paradigmática. Durante meses, fue uno de los rostros más visibles del discurso oficial contra la corrupción. Un vocero duro, confrontativo, que exigía explicaciones constantes a la dirigencia anterior. Pero esa construcción se desplomó con una velocidad llamativa.

    Las denuncias comenzaron a acumularse. Primero, la inclusión de su esposa en un vuelo oficial a Nueva York. Luego, un viaje familiar a Punta del Este que, según distintos testimonios, habría sido financiado por un empleado de la TV Pública bajo su órbita. Más tarde, inconsistencias patrimoniales: una propiedad en un country de Exaltación de la Cruz y una mudanza a un departamento en Caballito que no figuraba en sus declaraciones juradas.

    Cada nuevo dato no solo agravaba la situación, sino que erosionaba el relato. Porque no se trataba de un funcionario más. Se trataba de alguien que había hecho de la denuncia su identidad política.

    La conferencia de prensa que brindó esta semana terminó de sellar su deterioro. Lejos de ofrecer explicaciones claras o presentar documentación que despejara dudas, Adorni optó por una estrategia defensiva y agresiva. Evadió preguntas, descalificó a periodistas y se refugió en una frase que, en otro contexto, habría criticado: “responderé en la Justicia”.

    Ese giro no pasó desapercibido. La opinión pública no solo evalúa los hechos, sino también las coherencias. Y en este caso, la contradicción es demasiado evidente. Quien exigía respuestas inmediatas ahora las posterga. Quien denunciaba privilegios ahora debe explicarlos.

    El resultado es claro: su imagen pública se desplomó. Y con ella, una parte del capital simbólico del Gobierno.

    Pero el problema no es solo comunicacional. Empiezan a aparecer derivaciones judiciales. En el caso del viaje a Punta del Este, se investigan posibles dádivas. En paralelo, se inicia un análisis más profundo sobre su evolución patrimonial y su nivel de gastos. La cuestión deja de ser mediática para convertirse en institucional.

    En este contexto, surge una pregunta inevitable: ¿Por qué el presidente Milei no toma distancia? ¿Por qué no repite la lógica que aplicó en otros casos, como el de José Luis Espert, cuando consideró que una figura se volvía políticamente costosa?

    La respuesta, según fuentes de la Casa Rosada, tiene varias capas.

    La primera es interna. Adorni no es solo un funcionario: es una pieza en el tablero de poder del oficialismo. Su llegada responde al armado de Karina Milei, en su disputa por espacios con Santiago Caputo. En ese esquema, sostenerlo es también sostener una posición de poder. Y en política, ceder espacios suele ser más costoso que enfrentar una crisis.

    La segunda razón es estratégica. La sobreexposición del caso Adorni funciona, de hecho, como una distracción. Mientras la agenda se concentra en sus polémicas, el caso Libra queda en un segundo plano. Y ese expediente, por su magnitud, por los montos involucrados y por los nombres que aparecen, representa un riesgo mucho mayor para el Gobierno.

    Aquí hay un punto delicado pero central: en el caso Libra, las sospechas alcanzan a figuras clave del oficialismo, incluyendo al propio presidente y su entorno más cercano. Se trata, por supuesto, de presunciones que deben ser probadas en la Justicia. Pero en términos políticos, el solo hecho de que existan ya genera un impacto significativo. Comparado con eso, el caso Adorni aparece como menor. Un problema serio, pero manejable. Un costo que el Gobierno parece dispuesto a asumir para evitar uno mayor.

    La tercera razón es ideológica. Milei ha construido su liderazgo sobre la confrontación con lo que denomina “la casta” y “los medios”. Ceder ante la presión mediática o política implicaría, en su lógica, validar ese esquema. Por eso, resistir también es una forma de reafirmar su identidad.

    Además, el calendario juega a su favor. No es un año electoral. No hay una urgencia inmediata que obligue a tomar decisiones drásticas. El presidente cree tener margen para administrar la crisis, esperar que el tema pierda intensidad y, si es necesario, actuar más adelante.

    Quienes lo conocen saben que su pragmatismo tiene límites flexibles. Puede sostener a un funcionario hasta el último momento… y luego desplazarlo sin contemplaciones. Ya lo ha hecho antes. Y podría volver a hacerlo.

    Sin embargo, hay un riesgo en esta estrategia: subestimar el impacto acumulativo de estos episodios. Porque la política no se erosiona solo por grandes escándalos, sino también por la suma de inconsistencias, por la percepción de doble vara, por la distancia entre el discurso y la práctica.

    El Gobierno llegó al poder prometiendo una ruptura, una nueva forma de hacer política, una ética distinta. Pero cuando quienes encarnan ese discurso quedan atrapados en situaciones que recuerdan a lo que criticaban, el efecto no es neutro: es devastador.

    La crisis de Adorni no es solo un problema individual. Es un síntoma. Un espejo incómodo en el que el oficialismo empieza a verse reflejado. Y lo que muestra ese espejo no es la imagen que prometieron construir.

    En paralelo, el caso Libra sigue su curso. Silencioso, pero latente. Y en política, lo que hoy parece controlado puede convertirse mañana en el eje de la tormenta. El Gobierno intenta ganar tiempo, reordenar la agenda, cambiar el foco. Pero hay momentos en los que la realidad se impone. Y este parece ser uno de ellos.

    La pregunta, entonces, no es solo qué hará Milei con Adorni. La verdadera incógnita es si el oficialismo logrará sostener su narrativa en un contexto donde los hechos empiezan a contradecirla.

    Porque en política, como en la vida, hay algo que no se puede ocultar indefinidamente: la coherencia. Y cuando esa coherencia se rompe, el costo no es solo de imagen. Es de credibilidad. Y sin credibilidad, ningún gobierno puede sostenerse en el tiempo.

    YPF: victoria judicial, debate abierto

    La reciente victoria judicial de YPF en Nueva York no solo cierra —al menos en parte— un capítulo legal complejo, sino que reabre una discusión más profunda, incómoda y necesaria: la relación entre Estado, propiedad privada, política económica y credibilidad internacional. Lo que parecía un litigio técnico terminó exponiendo una trama de decisiones políticas, consensos implícitos y contradicciones discursivas que atraviesan más de una década de historia argentina.

    En el centro del debate aparece una frase que, lejos de ser inocente, condensa una visión ideológica: “expropiar es robar”. La afirmación, repetida en distintos tonos por figuras políticas actuales, busca simplificar una cuestión que es, en realidad, compleja. La expropiación no es un acto arbitrario en el marco institucional argentino; está contemplada por la Constitución Nacional como un mecanismo legítimo, siempre que exista una ley que declare la utilidad pública y se garantice la correspondiente indemnización. Reducirla a un acto de despojo es, en términos jurídicos, incorrecto. Pero también es cierto que la legalidad no agota la discusión.

    Aquí es donde se cruzan dos planos que muchas veces se confunden: el moral y el legal. Desde una perspectiva ideológica, puede argumentarse que la intervención estatal en la propiedad privada es indeseable o incluso perjudicial. Desde el punto de vista jurídico, en cambio, la expropiación es una herramienta válida dentro de ciertos límites. El problema surge cuando el debate se vuelve binario, cuando se intenta imponer una lectura única que desconoce matices y contextos.

    El fallo de la justicia estadounidense aporta un elemento clave: reconoce que la expropiación de YPF se realizó dentro del marco legal argentino. Es decir, no cuestiona la potestad del Estado argentino para llevar adelante esa decisión. Sin embargo, también deja entrever algo que en el debate público muchas veces se omite: el impacto que ese tipo de medidas puede tener en la percepción de los inversores y en la confianza internacional.

    Y aquí aparece otro de los ejes centrales de esta discusión: el costo reputacional. Más allá de la legalidad, la expropiación de YPF generó tensiones con los mercados, elevó el riesgo país y dificultó el acceso a inversiones durante años. No es un dato menor. La economía moderna funciona, en gran medida, sobre expectativas y credibilidad. Cuando un país es percibido como impredecible o intervencionista, las consecuencias no tardan en hacerse sentir.

    Sin embargo, reducir el análisis a una lista de costos sería tan simplista como negar que hubo beneficios. El desarrollo de Vaca Muerta es, para muchos, la prueba de que la expropiación permitió recuperar control sobre recursos estratégicos y potenciar su explotación. Para otros, ese desarrollo habría ocurrido de todos modos, incluso sin intervención estatal. La verdad, como suele suceder, probablemente esté en algún punto intermedio.

    Lo interesante —y quizás lo más revelador— es que, más allá de las diferencias discursivas, los distintos gobiernos argentinos han mantenido una línea de acción sorprendentemente consistente en este tema. Desde la administración de Cristina Fernández de Kirchner, que impulsó la expropiación, pasando por la de Mauricio Macri, hasta llegar a la de Alberto Fernández y el actual gobierno, todos sostuvieron la misma estrategia legal frente al litigio. Es, en términos prácticos, una política de Estado no declarada.

    Este consenso tácito contrasta con la virulencia del debate público. Mientras los discursos se polarizan, la práctica muestra continuidad. Es una paradoja que dice mucho sobre la política argentina: se discute con intensidad lo que, en los hechos, ya está resuelto.

    También hay una lección en términos de estrategia internacional. La experiencia indica que confrontar abiertamente con tribunales extranjeros o deslegitimar su autoridad no suele ser efectivo. La justicia estadounidense, con su tradición de independencia, no responde bien a ese tipo de retórica. En cambio, una defensa técnica, basada en argumentos jurídicos sólidos, parece haber sido más productiva en este caso.

    La intervención de actores como el Departamento de Estado de Estados Unidos —aunque discutida en cuanto a su impacto real— también forma parte de este entramado. Pero atribuir el resultado del fallo exclusivamente a factores políticos externos sería desconocer la complejidad del sistema judicial norteamericano y, en cierta medida, restarle mérito a la estrategia legal adoptada por la Argentina.

    En definitiva, lo ocurrido con YPF invita a salir de la lógica de “ganadores y perdedores” para pensar en términos más amplios. Sí, el fallo es favorable y representa un alivio en el plano jurídico. Pero no borra los costos acumulados ni resuelve las tensiones de fondo. Tampoco invalida el debate sobre el rol del Estado en la economía ni sobre los límites de la intervención pública.

    Tal vez el mayor valor de este episodio sea, precisamente, abrir la puerta a una discusión más madura. Una discusión que reconozca que las decisiones económicas tienen múltiples dimensiones; que entienda que la legalidad no siempre coincide con la conveniencia; y que acepte que, en política, pocas cosas son absolutas.

    Porque si algo deja en evidencia este caso es que la Argentina, incluso en medio de sus divisiones, es todavía capaz de sostener ciertas políticas en el tiempo. Y que, a veces, detrás del ruido y la confrontación, hay acuerdos silenciosos que terminan definiendo el rumbo real del país.

  • Caso $LIBRA: la defensa de Novelli pidió anular la pericia de la DATIP sobre los chats que complican a Javier Milei

    Caso $LIBRA: la defensa de Novelli pidió anular la pericia de la DATIP sobre los chats que complican a Javier Milei

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    La defensa de Mauricio Novelli solicitó anular la pericia informática de la DATIP en la causa $LIBRA, luego de las revelaciones del celular del empresario que mencionan al presidente Javier Milei. El planteo fue presentado ante el fiscal Eduardo Taiano e incluye cuestionamientos por presuntas irregularidades en el informe.

    Según publicó Clarín, el pedido sostiene que la pericia estaba “contaminada” y que se violó la cadena de custodia. El informe había expuesto comunicaciones, archivos y un presunto acuerdo por US$5 millones vinculado al apoyo de Milei a Hayden Davis en temas de Web3.

    La defensa de Novelli apunta a irregularidades y filtraciones en la pericia


    En el escrito presentado, la defensa cuestionó que el peritaje de la DATIP se habría excedido de los pedidos originales. Señaló la inclusión de 8.669 páginas de conversaciones y 4.193 archivos que, según afirma, no estaban autorizados.

    El planteo también menciona la incorporación de material vinculado a la vida privada del empresario, como fotos familiares y chats personales. Además, advierte que se incluyeron conversaciones con su abogado, Daniel Rubinovich, pese a que debían quedar excluidas.

    El presidente junto a Hayden Davis, el impulsor de $LIBRA.

    “El descontrol del peritaje y la inclusión de datos privados llevaron únicamente a la directa afectación de la intimidad y el honor del dueño del equipo, sin aportar nada a las presentes actuaciones”, sostuvo el letrado en el escrito.

    El fiscal había pedido en particular mensajes que incluyeran la palabra “Libra”. En ese contexto, aparecieron chats con conocidos que se solidarizaban con Novelli tras la difusión del caso en los medios.

    Caso $LIBRA: La discusión por la cadena de custodia


    El eje central del planteo judicial se enfoca en una posible violación de la cadena de custodia de las pruebas. La defensa busca aplicar la doctrina del “fruto del árbol envenenado”, que cuestiona la validez de pruebas obtenidas de manera irregular.

    En esa línea, el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, había señalado: “La realidad es que hay una causa en la que se está investigando el caso $LIBRA y hay otra causa que se está investigando la filtración de información que salió de un organismo, de una secretaría de la Procuración General de la Nación”.

    El escrito también cuestiona el rol de la DATIP en el proceso. “El propio Estado ha constatado accesos indebidos al peritaje por parte de personas sin razón funcional suficiente, proyectando dudas serias sobre su autenticidad y fiabilidad”, indicó la defensa.


  • Caso $LIBRA: los peritajes a Mauricio Novelli confirmaron la venta de «acceso» directo a Javier Milei

    Caso $LIBRA: los peritajes a Mauricio Novelli confirmaron la venta de «acceso» directo a Javier Milei

    La Justicia Federal investiga un presunto esquema de lobby y tráfico de influencias vinculado al operador Mauricio Novelli. Según el peritaje realizado por la Dirección de Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (Datip) sobre su teléfono celular, se hallaron documentos y borradores de contratos que ofrecían acceso directo al presidente Javier Milei y a la secretaria general, Karina Milei, con pagos estipulados en criptomonedas.

    En el dispositivo se detectó una carpeta titulada “Javier Milei – Milei – Presidente», la cual contenía acuerdos donde Novelli se posicionaba como el nexo para inversiones del sector Web3 en Argentina.


    Estructura de servicios y contratos internacionales


    El Ministerio Público Fiscal analiza un acuerdo entre Novelli y la firma Kelsier Holdings Limited, con sede en las Islas Vírgenes Británicas. El documento establecía a Novelli como socio para canalizar inversiones tecnológicas en el país, según lo publicado por La Nación.

    El material probatorio describe una escala de servicios que incluía:

    • Facilitación de contactos con el entorno presidencial.
    • Gestión de reuniones privadas individuales con el mandatario nacional.
    • Intervención en el diseño de marcos regulatorios para intereses privados.


    El caso Cube Exchange y la «Carta de Intención»


    La investigación en la causa $LIBRA señala que Novelli habría intermediado para que la fintech Cube Exchange obtuviera una «Carta de Intención» (LOI) firmada por el Presidente. Los archivos recuperados indican que, a cambio de inversiones, la empresa solicitaba:

    1. Reducción del impuesto a las Ganancias al 10% por diez años.
    2. Plazos de 60 días para aprobaciones regulatorias.
    3. Gestiones directas ante el BCRA, la CNV y la UIF.

    Por estas tareas, los borradores estipulaban pagos de hasta US$ 1.550.000, más un porcentaje de facturación. Los peritajes detectaron movimientos de fondos hacia billeteras virtuales vinculadas a Novelli, Manuel Terrones Godoy y Sergio Morales, quien participaba en congresos internacionales como «Coordinador de Asesoramiento Técnico de la Presidencia».

    Los indicios en el teléfono de Novelli muestran que diversas condiciones negociadas se habrían concretado, como el acceso de empresarios a reuniones privadas y fotografías con el Presidente durante el Tech Forum.

    La justicia detectó una transferencia de US$ 150.000 a una billetera virtual denominada “Cube Latam”, creada un día después de la redacción de un borrador contractual clave. El expediente también menciona proyectos para el lanzamiento de una “Moneda de Libertad” y la propuesta de designar asesores externos en el esquema estatal.

    Con información de La Nación.