Desde Grupo Árbol alertan sobre el impacto de pinos, retamas, rosa mosqueta y otras especies exóticas en los ambientes naturales y destacan la importancia de priorizar especies nativas.
Plantas Invasoras son aquellas que crecen fuera de sus áreas naturales y que avanzan fuera del área de cultivo. Esta idea se opone a la vegetación de cada región, que crece en forma espontánea y que denominamos autóctona o nativa.
«Un bosque es un ecosistema conformado por una amplia variedad de especies. Las plantaciones de árboles no son bosques, son agricultura industrial»
Un bosque en equilibrio es dinámico, incluye árboles, animales, insectos, hongos, microorganismos. Los bosques no necesitan de la intervención humana para mantener sus ciclos ni para perpetuarse.
Es importante que los jardineros, viveristas, paisajistas, tomen conciencia de su rol, al difundir y sugerir especies que luego son difíciles de controlar. A partir del siglo XIX se empiezan a cultivar en nuestro país árboles, arbustos, trepadoras y herbáceas introducidas. Se generó la idea de reproducir especies de otras partes del mundo para uso ornamental, comestible o forrajeras. Esta decisión trajo el riesgo e impacto de comportarse como invasoras, sin considerar el bosque nativo.
Las invasiones biológicas representan uno de los problemas ambientales de mayor impacto en la biodiversidad.
Algunas especies de plantas autóctonas no se dispersan cuando otras especies de orígenes distintos aparecen en sus hábitats y las desplazan. Estos cambios afectan los recursos como espacios de nidificación, alimentación, apareamiento, empobreciendo los ámbitos para la vida silvestre.
Las plantas invasoras implican también la difusión de plagas y enfermedades que afectan la agricultura y producción animal.
La disponibilidad del agua se ve modificada como así también el aumento del riesgo de incendios forestales en áreas que suman material combustible como follaje o resinas. Las plantaciones de pinos son conocidas como «ladronas» de agua, porque consumen más cantidad que las que proporcionan las lluvias. Las plantaciones forestales degradan los suelos, afectan la calidad y cantidad de agua disponible y perjudican a la flora y fauna donde se instalan.
Aunque las plantas invasoras representan una amenaza para la biodiversidad, hay algunos aspectos a valorar, sobre todo en ambientes urbanos: generación de oxígeno, sombra, captación de dióxido de carbono, disminución de ruidos molestos, reparo de vientos, frutos comestibles.
El impacto sobre las nativas puede ser casual (su expansión no se considera grave) invasivo (muy difícil de controlar) o transformador (cuando desplazan nativas)
Algunas pueden ser tóxicas para el hombre como la Cicuta (Conium maculatum) además de invasiva, como también lo son la Retama (Spartium junceum) y la Rosa Mosqueta (Rosa rubiginosa). Estas últimas fueron introducidas como ornamentales y para formación de cercos. De la Rosa Mosqueta se utilizan sus frutos para infusiones y mermeladas, aceites esenciales, cremas y ungüentos. La Retama puede controlarse si se podan sus flores antes de que esparzan sus semillas.
«En algunos lugares de la región andino-patagónica, los frutos de la Rosa Mosqueta constituyen un alimento nutritivo, accesible y abundante para el ratón colilargo, especialmente en otoño e invierno, época en que disminuyen otros alimentos como los insectos y vegetales tiernos». Esta información demuestra que la introducción de la Rosa Mosqueta podría aumentar el riesgo sanitario para el ser humano.
Si consideramos el Pino Oregon, su comportamiento además de ser invasivo y desplazar a las nativas, trae otro riesgo que nos afecta especialmente. Es inflamable. Sus piñas, si están encendidas, explotan a varios metros, como verdaderos proyectiles. La resina de los pinos es altamente combustible y puede triplicar la altura de las llamas si se prende fuego. Usado como cercos, su altura no puede sobrepasar los dos metros, según Ordenanza 1477/04 Art 1° en cuyo punto 16.1.1 expresa: «Todos los cercos vivos
que se realicen sobre la línea municipal no superarán los 2,00 m de altura. Esta altura se medirá a partir del terreno natural en todos y cada uno de los puntos del cerco» (Villa La Angostura).
En un estudio llevado adelante en Puerto Patriada (Chubut) las investigadoras Franzese y Blackhall observaron la velocidad de germinación y crecimiento por año de una especie de pino frente a la del Ciprés (Austrocedrus chilensis), árbol nativo. Mientras el primero crecía alrededor de un metro por año, el segundo apenas lograba ganar unos pocos centímetros de altura en el mismo período.
«El suelo con pinos, levanta más temperatura, y eso hace que plantas que en otras condiciones podrían rebrotar, mueren».
La actividad forestal maderera basada en especies exóticas ha significado importantes beneficios económicos, pero existe poco conocimiento sobre los efectos ecológicos que puedan tener estas plantaciones sobre el ambiente. Los efectos sobre el suelo (acidez, lenta descomposición de sus hojas, mayor absorción del agua) trae aparejado un empobrecimiento en los ecosistemas, pérdida de biodiversidad y una alteración de los equilibrios ambientales.
El Sorbus (Sorbus aucuparia) trae aparejada otra complicación. Sus frutos rojos, abundantes y llamativos, atraen a las aves que las consumen y luego las digieren esparciendo sus semillas, dando origen a nuevas plantas que paulatinamente desplazan a las nativas.
Consideramos fundamental el control de estas especies, el uso adecuado aprovechando sus beneficios, la poda y la extracción de las mismas cuando son renovales de fácil remoción. No trasplantar ni reproducir por semillas ni esquejes, reservando estas prácticas solo para las plantas nativas.
Bibliografía consultada:
- «Advierten que la proliferación de especies de pino contribuye a los incendios forestales”Jorgelina Franzese y Melisa Blackhall, integrantes del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA-Conicet) 2026
- «Plantas Invasoras del Cono Sur» Gabriel Burgueño y Gabriel O. Rodríguez
Orientación Gráfica Editora SRL 2022
- «Temas y Problemas de los Bosques» Proyecto Lemú. Ministerio de Cultura y Educación de la Nación. 1998
- «Desde la Patagonia Difundiendo Saberes» (Universidad Nacional de Comahue) Alicia Pelliza Sbriller y Lorena Sepulveda Palma. 2008
- «Bosques del Sur» María José Atiénzar/ Claudio Escobar Cáceres. 2007
Escribió para Grupo Árbol: Mirta Lelis Luque
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