Autor: Mejor Energía

  • La transición energética enfrenta su mayor desafío: transformar las redes eléctricas

    La transición energética enfrenta su mayor desafío: transformar las redes eléctricas

    La conferencia regional reunió en Buenos Aires a distribuidoras, reguladores, inversores y empresas tecnológicas para debatir cómo modernizar las redes eléctricas y acelerar la transformación energética en la región.

    La transición energética ya no depende únicamente de sumar generación renovable. El nuevo desafío pasa por modernizar las redes eléctricas capaces de integrar, gestionar y distribuir esa energía en tiempo real.

    Bajo esa premisa se desarrolló ADELATAM 2026, la conferencia regional organizada por la Asociación de Distribuidoras de Energía Eléctrica Latinoamericanas (ADELAT), que reunió durante dos jornadas en Buenos Aires a referentes de toda la cadena eléctrica regional.

    Con el lema “Redes que transforman la energía del futuro”, el encuentro puso el foco en un diagnóstico compartido por gran parte de la industria: la infraestructura de distribución eléctrica se convirtió en el principal cuello de botella para avanzar con la transición energética en América Latina.

    La electrificación de la demanda, el crecimiento de la generación distribuida, el avance de la movilidad eléctrica y la incorporación de tecnologías digitales están modificando el funcionamiento tradicional del sistema eléctrico. En ese escenario, las redes dejaron de ser vistas como un segmento secundario para transformarse en un activo estratégico.

    “El gran desafío no es solo incorporar nuevas tecnologías, sino lograr que las redes puedan operar de manera inteligente, resiliente y eficiente”, coincidieron distintos referentes del sector durante las exposiciones.

    El evento, realizado el 20 y 21 de mayo en el hotel Hilton Buenos Aires, reunió a más de 300 representantes de 15 países entre empresas distribuidoras, organismos regulatorios, proveedores tecnológicos, bancos multilaterales, consultoras y grandes usuarios eléctricos.

    Entre las principales preocupaciones aparecieron los elevados niveles de pérdidas eléctricas, los marcos regulatorios desactualizados y la necesidad de acelerar inversiones en digitalización, automatización y medición inteligente.

    Uno de los ejes centrales fue la necesidad de evolucionar hacia modelos regulatorios orientados al desempeño y no únicamente al control de costos. En ese sentido, las empresas reclamaron mayor previsibilidad para recuperar inversiones y avanzar en proyectos de infraestructura capaces de responder a las nuevas exigencias energéticas.

    La agenda también incluyó debates sobre resiliencia frente a eventos climáticos extremos, ciberseguridad, integración de recursos energéticos distribuidos y desarrollo de Smart Grids, tecnologías consideradas clave para el futuro de la distribución eléctrica.

    ADELATAM 2026 contó además con la participación de representantes de organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), OLACDE, reguladores regionales, operadores eléctricos y compañías distribuidoras de países como Argentina, Brasil, Chile, Perú, Ecuador, Uruguay y Guatemala.

    Desde ADELAT señalaron que América Latina atraviesa un momento decisivo para redefinir su infraestructura energética y sostuvieron que el éxito de la transición dependerá, en gran medida, de la capacidad de transformar las redes eléctricas en plataformas inteligentes y flexibles.

    Con inversiones multimillonarias en juego y una creciente presión por mejorar la calidad del servicio, la distribución eléctrica busca dejar atrás su histórico perfil de negocio estable para posicionarse como uno de los sectores más dinámicos y estratégicos del nuevo mapa energético regional.

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  • Balanza energética récord: en abril el superávit superó los US.400 millones y consolida niveles históricos

    Balanza energética récord: en abril el superávit superó los US$1.400 millones y consolida niveles históricos

    El sector energético ratificó en abril su tendencia expansiva, y superó todas las marcas estadísticas de su comercio exterior por el impulso de Vaca Muerta que llevó a las exportaciones a niveles récord en valores y volúmenes, y permitió con el mayor abastecimiento doméstico una drástica caída de las importaciones. Así, el sector registró un saldo positivo neto de US$1.402 millones durante el cuarto mes del año, cifra que representa el superávit comercial mensual más alto de toda la serie histórica.

    Así se desprende del informe técnico sobre el Intercambio Comercial Argentino (ICA) publicado por el INDEC, que consolida un proceso que se viene dando en los últimos dos años de reestructuración de la balanza de pagos con un creciente rol del rubro energético. Es que el extraordinario resultado del mes encuentra su principal explicación en un doble récord de compresión de compras externas y expansión de saldos exportables.

    Por el lado de los egresos, las importaciones del rubro Combustibles y lubricantes (CyL) se derrumbaron a un mínimo histórico de US$152 millones, lo que implicó una contracción interanual del 45,4% y una reducción nominal directa de US$126 millones frente a igual mes del año previo. Por su parte, las exportaciones englobadas bajo la denominación de Combustibles y energía (CyE) escalaron a un techo de US$1.554 millones, marcando un incremento del 85,9% respecto de abril de 2025 y capturando el 17,4% de toda la torta exportadora del país.

    El informe aclara que si bien las cotizaciones internacionales del aceite crudo de petróleo muestran una marcada tendencia alcista por el conflicto internacional en zonas fuertemente productoras de hidrocarburos, los valores correspondientes a abril reflejan operaciones aduaneras iniciadas hasta 45 días antes de la fecha de exportación.

    Esto explica que en el incremento de la actividad del sector respondió a que las cantidades exportadas crecieron 53,2%, y los precios 21,3%. Por el contrario, el uso económico que registró la mayor caída fue CyL, con una disminución de 45,4% y de USD 126 millones respecto de abril de 2025, impulsada por descensos tanto en las cantidades de -43,4% como en los precios -3,2%.

    Esta tendencia sectorial aportó al comportamiento general del sector externo del país hacia niveles también récord. Durante abril, el intercambio comercial global totalizó un flujo de US$15.588 millones y arrojó un superávit comercial histórico de US$2.711 millones, encadenando de esta manera el vigésimo noveno mes consecutivo con resultado positivo. Es decir que 5,5 dólares de cada 10 de superávit se explicaron el mes pasado por el desempeño energético.

    El quiebre de la balanza comercial energética en abril también tiene un significado estacional importante, ya que el inicio del otoño y la proximidad del invierno marcaban el comienzo del período de mayor presión sobre las reservas internacionales del Banco Central. La necesidad recurrente de contratar buques de gas natural licuado (GNL) o de importar gasoil y fueloil para abastecer las centrales termoeléctricas y asegurar el consumo residencial e industrial solía inclinar la balanza energética hacia el terreno deficitario durante esta época del año.

    En esta oportunidad, la mayor disponibilidad de gas doméstico y la demora en consolidar el mecanismo de importación y comercialización de GNL en el mercado interno permitieron que aún no se perciba el impacto importador para cubrir los picos de demanda de invierno. Sobre todo en momentos en que el índice TTF con el que opera la Argentina se ubica en valores internacionales más de un 90% por encima de lo que se registraban el año pasado.

    Este escenario importador y el salto de los volúmenes de crudo terminaron por reducir la participación de la importación energética a un marginal 2,4% sobre las compras totales del país, donde solo subsistieron ingresos puntuales de gas natural en estado gaseoso por redes regionales, y algunos combustibles líquidos para atender situaciones puntuales de mercado.

    Al expandir el análisis hacia la evolución del primer cuatrimestre, las estadísticas del INDEC convalidan el mejor arranque anual de la historia comercial del sector. En el acumulado de los primeros cuatro meses, la balanza comercial energética acumuló un superávit neto de US$3.821 millones, una marca que apuntala el saldo comercial general que se ubicó en US$8.277 millones.

    Entre enero y abril, las exportaciones de combustibles y energía totalizaron US$4.422 millones, consolidando un crecimiento del 23,1% en comparación con el mismo período del año anterior, cuando se habían registrado US$3.591 millones. Por el lado de las importaciones, el rubro combustibles y lubricantes totalizó US$578 millones en el acumulado del primer cuatrimestre, registrando una caída del 39,2% en comparación con el mismo período del año anterior.

    De acuerdo con el mapa de bloques regionales, la Patagonia lideró cómodamente la comercialización externa de energía con envíos por US$1.098 millones, valor que abarcó el 62,7% de todas sus exportaciones regionales y que significó un salto del 91,6% interanual. El bloque fue secundado por la región Pampeana, que inyectó US$410 millones al segmento sectorial (con un avance del 64,3%), mientras que Cuyo aportó US$22 millones, experimentando una notable suba del 224,0% en comparación interanual.

    Con respecto a los mercados de destino en el primer cuatrimestre, Estados Unidos fue el principal comprador de combustibles y energía con US$1.077 millones, registrando un alza del 9,6% en comparación con el mismo período del año anterior. El segundo destino más relevante para el sector fue Chile, con US$865 millones, seguido de Brasil, que demandó US$204 millones; China, con US$176 millones pero un alza de 168%; y la India, que registró operaciones por US$42 millones.

    El sostenido incremento de los saldos exportables se alinea con las proyecciones sectoriales más optimistas que manejan las principales operadoras y analistas de mercado para el cierre del año. Con el ritmo de actividad que exhiben las áreas operadas en la cuenca neuquina, la Argentina prevé romper antes de fin de año la barrera histórica de producción de un millón de barriles diarios de petróleo crudo.

    De consolidarse esta proyección de extracción incremental y con un sostenimiento promedio de los valores del precio internacional del Brent en torno a los 90 y 100 dólares que van a empezar a registrarse plenamente el próximo informe, la balanza comercial del sector energético se encamina también a superar sus techos anuales históricos, con estimaciones que proyectan saldos favorables entre US$12.000 millones y hasta US$15.000 millones.

    Este escenario para el cierre de 2026 superaría con holgura el superávit de US$7.815 millones registrado en 2025 y los US$5.600 millones alcanzados durante 2024, pero además dejaría atrás las previsiones iniciales de cautela que anticipaban una caída del crudo para este año por debajo de los US$60 el barril, lo que se disipó por el conflicto armado en Medio Oriente.

    No obstante, la aceleración de los volúmenes físicos de crudo extraídos plantea desafíos inminentes sobre el sistema logístico de evacuación de las cuencas. El crecimiento de las exportaciones operó al amparo de las obras de ampliación encaradas por Oleoductos del Valle (Oldelval), pero la velocidad de la producción está provocando que el tendido troncal arribe al cierre de este primer semestre operando al tope de su capacidad técnica instalada.

    Esta realidad obliga al consorcio de operadoras a implementar tareas urgentes de repotenciación sobre las estaciones de bombeo de los ductos existentes para elevar la disponibilidad de transporte de corto plazo y evitar cuellos de botella que fuercen un cierre temporal de pozos. El alivio estructural definitivo llegará hacia los meses finales del año, cuando se prevé la puesta en marcha de la megaobra Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el ducto estratégico de YPF que unirá Añelo con la terminal marítima de aguas profundas en Punta Colorada, Río Negro, liberando el potencial exportador definitivo del país.

     

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  • YPF avanza con Santa Fe BIO en la reconversión de la ex Refinería San Lorenzo para producir biocombustibles sustentables

    YPF avanza con Santa Fe BIO en la reconversión de la ex Refinería San Lorenzo para producir biocombustibles sustentables

    La sociedad Santa Fe BIO, conformada por YPF y Essential Energy, avanza en la reconversión de la ex Refinería San Lorenzo con el objetivo de instalar un complejo de última generación destinado a la producción de biocombustibles avanzados para aviación (SAF, Sustainable Aviation Fuel) y transporte terrestre (HVO, Hydrotreated Vegetable Oil), orientados tanto al mercado local como a la exportación.

    En ese marco, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, recorrió las instalaciones donde ya se ejecuta la primera etapa de un proyecto estratégico que contempla una inversión estimada cercana a los 400 millones de dólares.

    La iniciativa busca poner nuevamente en valor el predio de la histórica ex Refinería San Lorenzo, uno de los complejos industriales emblemáticos del cordón agroexportador santafesino, que permanecía sin actividad de refinación tradicional desde hace años. La reconversión apunta a transformar el sitio en un polo de energía sustentable y producción de combustibles de bajas emisiones.

    La primera fase del proyecto incluye la instalación de una planta de pretratamiento de materias primas con capacidad máxima de 250.000 toneladas anuales, además de la adecuación de tanques, sistemas logísticos y servicios auxiliares necesarios para el nuevo proceso industrial.

    En una segunda etapa se desarrollará la biorrefinería propiamente dicha, que tendrá una capacidad de procesamiento de 170.000 toneladas anuales de combustibles renovables. Según el cronograma previsto, la puesta en marcha del complejo está proyectada para finales de 2029.

    Desde la compañía destacaron que el emprendimiento permitirá desarrollar nuevas cadenas de valor agroindustriales, generar empleo especializado y fortalecer la integración de Argentina en los mercados internacionales de combustibles sostenibles, especialmente en un contexto de creciente demanda global de SAF para la aviación comercial.

    La reconversión de la ex Refinería San Lorenzo representa además un cambio de paradigma para una infraestructura históricamente vinculada al procesamiento de combustibles fósiles. El complejo, ubicado en una de las zonas industriales más importantes de Santa Fe, fue durante décadas un actor central en la actividad petrolera regional y atravesó distintos procesos de crisis y paralización productiva.

    El proyecto se inscribe también en el escenario actual de expansión de los biocombustibles en Argentina, un sector que mantiene un rol estratégico principalmente en provincias agroindustriales como Santa Fe y Córdoba.

    El país es uno de los principales productores mundiales de biodiésel y bioetanol, aunque en los últimos años la industria enfrentó desafíos vinculados a cambios regulatorios, cupos de mezcla y volatilidad en los mercados internacionales.

    En ese contexto, la producción de biocombustibles avanzados como SAF y HVO aparece como una nueva oportunidad para diversificar la matriz energética, captar inversiones y posicionar a Argentina dentro de las cadenas globales de transición energética y reducción de emisiones.

    Con este desarrollo, Santa Fe BIO busca consolidarse como una de las iniciativas más relevantes de América Latina en materia de producción de combustibles sostenibles y reconversión industrial orientada a la transición energética.

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  • Cacciola proyectó un salto minero con exportaciones por USD 30.000 millones

    Cacciola proyectó un salto minero con exportaciones por USD 30.000 millones

    La minería argentina atraviesa un punto de inflexión. Así lo planteó Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), al analizar el presente del litio, el potencial del cobre y el volumen de inversiones que comienzan a ingresar al país bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Según el directivo, el sector dejó atrás la etapa de expectativas y se encamina hacia un ciclo de crecimiento con impacto directo en exportaciones, empleo e infraestructura productiva.

    Durante la entrevista con Modo Shale (Mitre Patagonia y el canal de Youtube) Uno de los ejes centrales de su análisis fue el avance del litio, que en pocos años pasó de ser una promesa a consolidarse como una industria en producción. Cacciola recordó que hacia fines de 2022 la Argentina tenía apenas dos proyectos operativos y una producción de 32.000 toneladas de carbonato de litio. Hoy, ese escenario cambió de manera acelerada.

    “Pasamos de producir 32.000 toneladas de carbonato de litio en ese año, y este año esperamos estar cerca de las 130.000. El litio es una realidad, continúa creciendo. Estimamos que en 3 o 4 años estaremos por encima de las 200.000 toneladas anuales de carbonato de litio”, señaló.

    []https://www.youtube.com/watch?v=yc59gRzEGr4[/]

    El dirigente también destacó que la recuperación de los precios internacionales mejora las perspectivas de los proyectos en marcha y de las nuevas inversiones. En ese contexto, remarcó que la Argentina cuenta con recursos, conocimiento técnico y provincias con experiencia minera para sostener un sendero de expansión.

    Pero el mayor cambio de escala, según Cacciola, vendrá de la mano del cobre. Lo definió como el “gran jugador pendiente” de la minería argentina y sostuvo que la reciente modificación de la Ley de Glaciares permitió despejar una restricción que condicionaba el avance de proyectos de clase mundial.

    “Afortunadamente se aprobó la modificación de la ley de glaciares, que para tranquilidad de todos tenemos que tener en claro que el agua no está en riesgo. En pocas palabras, el agua no está en riesgo, no se van a afectar los ríos, no se van a afectar los cauces, y se hará minería donde se pueda, y donde no se pueda no se hará”, afirmó.

    Cacciola vinculó el nuevo escenario normativo con el ingreso de capitales a gran escala. De acuerdo con su visión, el RIGI se convirtió en una herramienta clave para acelerar decisiones de inversión, especialmente en proyectos cupríferos ubicados en provincias como San Juan y Catamarca.

    “En minería al momento hay más de 42 mil millones de dólares de proyectos RIGI presentados, fundamentalmente para cobre, algo para litio y también algo para oro y plata, ya hay aprobados 9.000 y la gran mayoría de lo que resta se aprobará en los próximos 30 o 60 días”, indicó.

    Para Cacciola, la Argentina está ante la posibilidad de ingresar en las grandes ligas del cobre y posicionarse entre los principales productores globales durante la próxima década.

    El impacto económico, afirmó, sería significativo. “Para los primeros años de la próxima década podríamos estar tranquilamente en cifras de exportación cercanas a los 28.000, 30.000 millones de dólares, que si lo comparamos con 2025, es prácticamente multiplicar por 6 las exportaciones argentinas con un empleo que en total va a tener entre directos e indirectos más de 100.000 personas en la minería”, proyectó.

    Ese salto, sin embargo, no dependerá únicamente de la construcción de minas. Cacciola advirtió que el desarrollo minero exigirá una planificación integral en infraestructura, servicios, capacitación laboral y proveedores. El desafío será similar al que atraviesa Vaca Muerta: transformar inversiones de gran escala en actividad económica concreta para las regiones productoras.

    En esa línea, puso el foco en la necesidad de preparar a las provincias para absorber el crecimiento. La demanda de hospedaje, transporte, energía, logística, caminos, servicios industriales y mano de obra calificada será cada vez mayor. También será clave integrar a empresas de otras jurisdicciones para que se sumen como proveedoras de bienes y servicios.

    Para Cacciola, el éxito de la nueva etapa minera dependerá de que el ciudadano perciba beneficios tangibles. “El foco de la atención de la gestión que viene por delante está vinculado con la gente, la gente está esperando que se le diga una frase que suena media burda, pero la verdad que hay para mí en este entorno en el sentido de muy bien 42 mil millones de dólares es un montón de plata, pero la gente común no llega a percibir qué es lo que puede significar”, sostuvo.

    La minería argentina enfrenta así una oportunidad histórica: consolidar el litio, poner en marcha el cobre y convertir el flujo de inversiones en desarrollo territorial. El desafío será ejecutar los proyectos con estándares ambientales, previsibilidad normativa y una cadena de valor capaz de capturar una parte creciente de esa riqueza dentro del país.

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  • El Gobierno apuesta a una megaobra para estabilizar el sistema eléctrico del AMBA

    El Gobierno apuesta a una megaobra para estabilizar el sistema eléctrico del AMBA

    El Gobierno avanzará en los próximos días con el llamado a licitación de una de las obras más relevantes del sistema eléctrico argentino: la ampliación del transporte de alta tensión en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), un proyecto clave para reducir cortes de luz y aliviar la saturación de la red en el principal centro de consumo del país.

    La iniciativa, denominada AMBA I, contempla la construcción de más de 500 kilómetros de líneas de alta tensión y nuevas estaciones transformadoras, con el objetivo de reforzar la capacidad de transporte eléctrico en una región que concentra cerca del 40% de la demanda nacional y arrastra desde hace años limitaciones estructurales en su infraestructura.

    El proyecto será ejecutado bajo un esquema de concesión de obra pública en el que empresas privadas financiarán, construirán, operarán y mantendrán la red durante al menos 15 años.

    La inversión estimada se ubica entre US$ 700 y US$ 800 millones, con un respaldo parcial del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que aportará garantías por unos US$ 200 millones.

    Una de las principales novedades del esquema es la forma de repago: la empresa adjudicataria comenzará a recuperar la inversión de manera gradual, a medida que avance la construcción, a través de ingresos incorporados en el componente de transporte de las tarifas eléctricas que pagan los usuarios.

    En términos prácticos, el financiamiento se irá integrando progresivamente en las facturas de electricidad, dentro del esquema tarifario que incluye generación, distribución e impuestos. El objetivo oficial es mejorar el atractivo del proyecto para inversores privados y reducir el riesgo financiero asociado a obras de gran escala.

    El plazo de ejecución previsto es de aproximadamente 52 meses, mientras que el repago de la inversión se extendería durante unos siete años. Desde el Gobierno señalan que este modelo busca acelerar la llegada de capital privado a infraestructura crítica sin recurrir a financiamiento directo del Tesoro.

    La ampliación del sistema de transporte eléctrico es considerada una de las principales urgencias del sector energético. En los últimos años, la generación eléctrica creció impulsada por las energías renovables y el gas natural, pero la red de transmisión no acompañó ese desarrollo, generando cuellos de botella que limitan el abastecimiento en picos de demanda.

    En paralelo, la Secretaría de Energía avanza con otras iniciativas complementarias para fortalecer el sistema eléctrico, incluyendo licitaciones de generación térmica modular en nodos críticos y nuevos programas de almacenamiento con baterías a gran escala, con el objetivo de mejorar la confiabilidad del sistema en todo el país.

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  • El GNL gana impulso en Río Negro con respaldo mayoritario en audiencia pública

    El GNL gana impulso en Río Negro con respaldo mayoritario en audiencia pública

    La audiencia pública por el proyecto de gasoducto y exportación de Gas Natural Licuado (GNL) en el Golfo San Matías dejó como resultado un fuerte respaldo mayoritario a la iniciativa, aunque también expuso tensiones por el impacto ambiental y las expectativas de desarrollo económico en San Antonio Oeste y su zona de influencia.

    El encuentro se extendió por más de 11 horas con la participación de 106 expositores. Según el registro final, alrededor del 80% manifestó su apoyo al proyecto impulsado por el consorcio Southern Energy (SESA), integrado por compañías como YPF, Pan American Energy, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, que prevé la instalación de infraestructura clave para la exportación de gas.

    El proyecto contempla la construcción del Gasoducto entre Tratayén y San Antonio Oeste, además de instalaciones asociadas para la operación de buques de licuefacción en el Golfo San Matías. Según expuso el consorcio a través de SMP, la inversión estimada asciende a 1.300 millones de dólares y se prevé una ocupación inicial de 1.500 trabajadores durante la etapa de construcción.

    Ese dato fue uno de los puntos más destacados de la jornada. Desde la UOCRA se remarcó el impacto del proyecto en el empleo local, en un contexto donde el sector de la construcción vinculado a la energía ya registra miles de trabajadores en la región atlántica rionegrina.

    El emprendimiento será sometido a múltiples instancias de evaluación ambiental, incluyendo revisiones provinciales, nacionales y de entidades financieras internacionales. También se indicó que el plazo de ejecución estimado es de 24 meses y que el inicio de obra se proyecta para el segundo semestre de 2026.

    El estudio de impacto ambiental presentado por la consultora Serman y Asociados señaló que la traza del gasoducto no atraviesa áreas protegidas ni zonas consideradas sensibles, y detalló que solo cinco puntos del proyecto quedarían en superficie.

    Desde el gobierno provincial, la ministra de Ambiente, Judith Jiménez, y la secretaria de Energía, Andrea Confini, defendieron el proceso de evaluación técnica, mientras que varios funcionarios rionegrinos respaldaron la iniciativa como motor de desarrollo productivo.

    Entre los apoyos también se destacaron voces del sector político y académico, junto a referentes sindicales y vecinos que valoraron la posibilidad de empleo y el impacto económico regional. Incluso se remarcó la experiencia de otras localidades donde la actividad energética convive con economías tradicionales.

    Sin embargo, las intervenciones críticas también tuvieron peso. Organizaciones ambientalistas y vecinos cuestionaron el impacto sobre el Golfo San Matías, advirtieron sobre posibles efectos acumulativos en el ecosistema marino y reclamaron mayor información sobre el alcance real del beneficio económico para la región.

    Uno de los ejes más repetidos fue el reclamo por el “derrame” económico. Algunos expositores sostuvieron que el desarrollo de la infraestructura energética podría no traducirse en beneficios directos para la comunidad local, mientras que otros advirtieron sobre la necesidad de garantizar participación de mano de obra rionegrina.

    El debate también incluyó advertencias sobre el impacto de la operación de buques de GNL en el Golfo San Matías, con énfasis en la presión sobre ecosistemas marinos sensibles y la necesidad de controles más estrictos.

    En el cierre de la jornada, el balance dejó una fotografía dividida: un amplio acompañamiento social e institucional al proyecto, acompañado por expectativas de empleo e inversión, pero con persistentes tensiones por el modelo de desarrollo, la distribución del beneficio económico y la protección ambiental del Golfo.

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  • Vaca Muerta ante su salto definitivo y el desafío de integrar la cadena de valor a gran escala

    Vaca Muerta ante su salto definitivo y el desafío de integrar la cadena de valor a gran escala

    El no convencional de Vaca Muerta está listo para su «próximo gran salto», pero uno de sus mayores desafíos para lograrlo será la integración de su cadena de valor a una escala sin precedentes, según analiza el último informe de McKinsey & Company, una de las firmas de consultoría estratégica más influyentes del mundo, integrante de las denominadas «Big Three» del asesoramiento global a gobiernos y corporaciones.

    El diagnóstico de la consultora, que lidera buena parte de las referencias del Oil & Gas a nivel internacional, resalta que el desarrollo masivo de estos recursos no solo transformaría la trayectoria económica de la Argentina, sino que posicionaría al país como un actor clave en el suministro mundial de Gas Natural Licuado (GNL). Sin embargo, este potencial no se activará por la inercia que lleva, sino que requiere una inversión coordinada y masiva en cada eslabón de su ecosistema.

    De acuerdo a las proyecciones de McKinsey, bajo condiciones de ejecución favorables, el desarrollo de Vaca Muerta representaría hasta el 5% del PBI de la Argentina para el año 2030. En términos de divisas, se proyecta que el sector genere hasta u$s30.000 millones en exportaciones anuales, una cifra que coincide con las estimaciones oficiales y privadas y que alteraría fuertemente la balanza comercial con su consecuente aporte a la estabilidad macro.

    En ese escenario, VMOS aparece como una de las piezas centrales del nuevo ciclo exportador, junto con el aumento del capex y la necesidad de sostener la competitividad del desarrollo no convencional.

    El informe estima la creación de 25.000 puestos de trabajo adicionales por año directamente vinculados al sector de hidrocarburos, a los que se sumarían miles de empleos indirectos en las industrias de soporte, logística y servicios en los corredores industriales del país. Tal como indica el documento, la cuenca está «en la cúspide de una expansión transformadora que podría redefinir la trayectoria económica de la Argentina».

    A nivel mundial, la demanda de GNL seguirá creciendo hasta 2050 como combustible de transición esencial para la seguridad energética. McKinsey identifica una brecha de suministro global de entre 135 y 220 millones de toneladas anuales (MTPA) para mediados de la década de 2030. La Argentina posee las reservas para cubrir parte de ese bache, pero la ventana de oportunidad es estrecha debido a la competencia de otros proyectos internacionales en desarrollo en Estados Unidos, Qatar y África.

    Si bien los proyectos locales hoy ocupan una posición de competitividad media en costos, los compradores internacionales valoran otros factores donde la Argentina puede destacarse como flexibilidad, confiabilidad y potencial de asociación. Para consolidarse, el país debe acelerar la construcción de infraestructura de exportación, incluyendo terminales de licuefacción flotantes y terrestres, con inversiones que alcanzarían los u$s30.000 millones solo en el segmento de GNL hacia finales de la década. El informe destaca que el éxito dependerá de «lograr una ejecución a escala y competir globalmente» para asegurar contratos de largo plazo.cap

    Uno de los puntos donde la consultora pone mayor énfasis es en la infraestructura de transporte y procesamiento, sobre lo cual se señala que la capacidad actual de evacuación de petróleo y gas está llegando a su límite, lo que obliga a una expansión agresiva. Son necesarios nuevos gasoductos troncales hacia la costa atlántica, específicamente hacia el nodo de Punta Colorada, para facilitar la exportación masiva.

    Como la industrialización del gas es clave en la ecuación de cada proyecto, se requiere una inversión masiva en plantas de tratamiento y separación para monetizar los Líquidos del Gas Natural (LGN). El informe estima que el volumen de estos líquidos podría crecer hasta 4,6 veces para 2030, lo que abre una oportunidad adicional para la industria petroquímica local. Sin estas plantas, el potencial del gas seco para GNL se ve limitado por la composición técnica del recurso en boca de pozo.

    Para alcanzar los niveles de producción deseados, la Argentina debe pasar de perforar 450 pozos anuales a más de 900, lo que implica desafíos logísticos críticos. Actualmente, la cuenca enfrenta una brecha de costos respecto al Permian en EE.UU., y gran parte de esa ineficiencia reside en la logística de superficie. El informe advierte que «la transición del transporte de larga distancia en camiones al flete ferroviario podría mejorar la seguridad, la confiabilidad y el desempeño de las emisiones», reduciendo además el desgaste de la infraestructura vial regional.

    Asimismo, la demanda de insumos será masiva y se prevé que el requerimiento de arena de fractura y sets de estimulación se multiplique por 2,6, algo que obligará a las compañías operadoras y de servicios a trabajar bajo esquemas de planificación de largo plazo para evitar la inflación de costos por cuellos de botella en la cadena de suministros.

    Como parte de ese salto de escala que no es solo técnico, la afluencia masiva de trabajadores hacia la cuenca neuquina y zonas de influencia en Río Negro generará una presión sin precedentes sobre los servicios públicos. McKinsey señala que la infraestructura social -incluyendo viviendas, escuelas y hospitales- debe escalar en paralelo a la actividad industrial para «acomodar la afluencia anticipada de trabajadores y sus familias».

    Para gestionar esta complejidad, la «Big Three» propone un cambio en la cultura de gestión y entiende que «las asociaciones público-privadas, modeladas según iniciativas internacionales exitosas, podrían ayudar a alinear las prioridades de desarrollo entre la industria, el gobierno y las comunidades locales». Este enfoque colaborativo permitiría compartir recursos y reducir los costos logísticos generales de la cuenca.

    La conclusión del informe funciona como un recordatorio de que la ventana de tiempo es finita. «Desbloquear el sustancial potencial de Vaca Muerta no es una cuestión de geología, ahora es una cuestión de coordinación, capital y confianza. Con las señales regulatorias adecuadas y una ejecución coordinada en toda la cadena de valor, la Argentina tiene la oportunidad de dejar de ser un país con recursos para convertirse en un pilar de la seguridad energética».

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  • Del shale al algoritmo: Neuquén busca entrar al negocio global de la inteligencia artificial

    Del shale al algoritmo: Neuquén busca entrar al negocio global de la inteligencia artificial

    El secretario del COPADE, Rubén Etcheverry, aseguró que Vaca Muerta puede dejar de ser solamente una plataforma exportadora de hidrocarburos para transformarse en un nodo estratégico de infraestructura digital, inteligencia artificial y procesamiento de datos de escala global.

    La definición fue realizada durante el cierre de IA Week, el encuentro desarrollado en el Polo Científico Tecnológico de la ciudad de Neuquén que reunió durante tres jornadas a especialistas, empresarios y referentes tecnológicos vinculados a inteligencia artificial y economía del conocimiento.

    Durante su exposición titulada “Por qué Neuquén puede convertirse en el hogar de Hiperscalers y la computación cuántica en Sudamérica”, Etcheverry sostuvo que el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial y de los grandes centros de datos está modificando el mapa global de inversiones tecnológicas y generando una demanda creciente de energía eléctrica confiable, abundante y competitiva.

    En ese contexto, el funcionario presentó el concepto de “Gas to Digital”, una estrategia que busca utilizar la capacidad energética de Vaca Muerta para alimentar data centers, plataformas de inteligencia artificial, servicios de computación en nube y sistemas avanzados de procesamiento digital.

    “Vaca Muerta puede exportar energía, pero también puede exportar procesamiento de datos y servicios digitales”, afirmó Etcheverry durante el encuentro.

    La propuesta apunta a convertir parte del enorme potencial gasífero de Neuquén en infraestructura tecnológica de alto valor agregado, aprovechando una tendencia global donde las grandes compañías tecnológicas comienzan a localizar centros de procesamiento cerca de fuentes energéticas competitivas y estables.

    Según explicó, la expansión de la inteligencia artificial está disparando el consumo eléctrico mundial y obligando a las empresas tecnológicas a buscar nuevas regiones capaces de abastecer operaciones de gran escala. En ese escenario, Neuquén aparece como un territorio con ventajas estratégicas por disponibilidad energética, clima, espacio físico y potencial de crecimiento.

    Etcheverry sostuvo además que este modelo permitiría ampliar la cadena de valor energética y diversificar la matriz productiva provincial, integrando infraestructura energética con desarrollo tecnológico y economía del conocimiento.

    La iniciativa también busca posicionar a Neuquén como destino para inversiones vinculadas a hyperscalers -grandes operadores globales de servicios digitales y nube-, computación cuántica y centros regionales de datos, un mercado que actualmente concentra inversiones multimillonarias en distintas partes del mundo.

    “Transformar moléculas en inteligencia implica agregar valor localmente, desarrollar infraestructura energética y digital, atraer inversiones tecnológicas y consolidar nuevos ecosistemas de innovación”, explicó el titular del COPADE.

    El planteo se produce en un contexto donde Vaca Muerta atraviesa una etapa de fuerte expansión productiva y donde distintos sectores comienzan a debatir cómo convertir el crecimiento hidrocarburífero en desarrollo industrial y tecnológico de largo plazo.

    La idea de “Gas to Digital” aparece así como un nuevo enfoque estratégico para la cuenca neuquina: utilizar el gas no solo como producto de exportación, sino también como plataforma para abastecer la revolución global de inteligencia artificial y economía digital.

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  • Cómo es la obra de TGS para monetizar el gas y expandir exportaciones de Vaca Muerta

    Cómo es la obra de TGS para monetizar el gas y expandir exportaciones de Vaca Muerta

    Transportadora de Gas del Sur (TGS) presentó los detalles de su denominado “Proyecto NGL”, una inversión estimada en USD 3.000 millones destinada a desarrollar el mayor sistema de procesamiento y exportación de líquidos del gas natural de la historia argentina.

    La iniciativa apunta a convertir parte de la producción de Vaca Muerta en productos de alto valor agregado para exportación y consolidar la infraestructura necesaria para el crecimiento de la cuenca neuquina.

    La presentación fue realizada por Oscar Sardi durante un webinar organizado por MEGSA, donde el ejecutivo definió al proyecto como “el eslabón que faltaba” para completar el desarrollo integral del shale argentino.

    La iniciativa prevé producir casi 3 millones de toneladas anuales de propano, butano y gasolina natural, con exportaciones estimadas en torno a los USD 2.000 millones por año. Para lograrlo, el proyecto contempla una estructura integrada de procesamiento, transporte y salida portuaria diseñada específicamente para acompañar el crecimiento de la producción de gas rico en la Cuenca Neuquina.

    El esquema comienza en Tratayén, Neuquén, donde TGS ampliará la capacidad de procesamiento de gas mediante la incorporación de nuevos módulos industriales. Allí se separarán los líquidos contenidos en el gas natural extraído de Vaca Muerta, un paso indispensable antes de que el gas seco pueda destinarse a proyectos de licuefacción y exportación de GNL.

    Como parte central del proyecto, la compañía construirá un poliducto de 527 kilómetros que conectará Neuquén con Bahía Blanca. El ducto permitirá transportar líquidos del gas hacia una nueva planta de fraccionamiento y almacenamiento que se instalará en el puerto bonaerense, donde además se desarrollará una terminal marítima propia para carga y exportación.

    Según detalló Sardi, la planta de Bahía Blanca tendrá capacidad para procesar alrededor de 90.000 barriles diarios de líquidos, mientras que la terminal incluirá infraestructura refrigerada para operar con buques de gran porte destinados a mercados internacionales.

    El impacto económico y laboral del proyecto aparece como uno de los puntos centrales de la iniciativa. Durante los 45 meses estimados de construcción, TGS calcula la generación de unos 15.000 empleos directos, mientras que en la etapa operativa se crearían cerca de 4.000 puestos permanentes.

    La compañía buscará encuadrar el proyecto dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), una herramienta que, según explicó el CEO de TGS, aporta previsibilidad fiscal y regulatoria para obras de gran escala y largo plazo de recupero financiero.

    El proyecto también tiene implicancias estratégicas para el futuro exportador de Argentina. El procesamiento del gas rico permite separar componentes valiosos —como propano, butano y gasolina natural— y dejar el gas seco en condiciones para abastecer las futuras plantas de Gas Natural Licuado (GNL) impulsadas por YPF y otros actores privados.

    En términos técnicos, el sistema fue diseñado con un esquema modular que podrá ampliarse a medida que crezca la producción de las operadoras en Vaca Muerta. Esa característica no solo permite escalar capacidad progresivamente, sino también otorgar mayor previsibilidad a toda la cadena de proveedores industriales y de servicios vinculados a la actividad hidrocarburífera.

    Además, el poliducto proyectado contempla futuras ampliaciones para el transporte de etano, lo que abre la puerta a una potencial expansión del polo petroquímico de Bahía Blanca y a nuevos desarrollos industriales asociados al gas natural.

    La iniciativa se suma a una serie de megaproyectos energéticos que buscan resolver uno de los principales desafíos de Vaca Muerta: transformar el fuerte crecimiento de la producción en capacidad concreta de industrialización, transporte y exportación. En ese escenario, el Proyecto NGL aparece como una infraestructura clave para monetizar el gas argentino y posicionar al país como proveedor global de energía y derivados petroquímicos.

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  • GeoPark se presentó al RIGI con un proyecto de más de USD 1.000 millones en Vaca Muerta

    GeoPark se presentó al RIGI con un proyecto de más de USD 1.000 millones en Vaca Muerta

    GeoPark junto a Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) presentó una solicitud para adherirse al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) con el objetivo de avanzar en el desarrollo de un hub de petróleo no convencional en Vaca Muerta.

    El proyecto contempla una inversión superior a los USD 1.000 millones para el desarrollo de los bloques Loma Jarillosa Este (LJE) y Puesto Silva Oeste (PSO), con la meta de incrementar la producción desde los actuales 1.500 barriles diarios hasta 20.000 barriles por día en un plazo de tres años.

    La iniciativa busca acelerar el plan de desarrollo que la compañía ya ejecuta en Vaca Muerta, otorgando mayor previsibilidad y escala a las inversiones de largo plazo.

    La propuesta integra ambos bloques bajo un Vehículo de Proyecto Único (VPU) e incluye la perforación de pozos horizontales en modo factoría, la construcción de una planta de procesamiento central (CPF) en PSO y el desarrollo de infraestructura compartida de transporte y evacuación.

    “Vaca Muerta es una apuesta estratégica para GeoPark. Tenemos un plan en marcha y bloques con potencial probado. Nos presentamos al RIGI porque potencia el alcance de una inversión de esta escala”, señaló Ignacio Mazariegos, Director de la Unidad de Negocios de Argentina.

    El directivo destacó además la articulación entre el Gobierno nacional, la provincia y las empresas para impulsar el desarrollo de la cuenca neuquina y afirmó que la compañía busca consolidarse como un actor de largo plazo en Neuquén.

    En marzo, GeoPark inició la perforación de sus primeros pozos en Loma Jarillosa Este. Para 2026, la empresa prevé inversiones de entre USD 80 y 100 millones destinadas al desarrollo del bloque, con el objetivo de elevar su producción en Argentina hasta un rango de entre 5.000 y 6.000 barriles equivalentes diarios antes de fin de año.

    Con la presentación para adherirse al RIGI, la compañía busca consolidar un esquema de desarrollo acelerado y eficiente en sus activos no convencionales y reforzar su estrategia de expansión en una de las principales formaciones de shale oil y shale gas del mundo.

    Vaca Muerta continúa concentrando proyectos de inversión de gran escala impulsados por el crecimiento de la producción no convencional y las expectativas de incremento en las exportaciones energéticas argentinas durante los próximos años.

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