En la presentación de resultados ante inversores, YPF anunció una inversión de USD 6.000 millones para 2026, el mayor compromiso de capital proyectado en la historia de la compañía. Este despliegue de fondos busca consolidar la transformación de la petrolera en un exportador de energía de clase mundial, apalancado en la eficiencia operativa de la Cuenca Neuquina.
El presidente y CEO de la firma, Horacio Marín, detalló que el 70% de este presupuesto se destinará directamente al desarrollo de Vaca Muerta. El objetivo técnico es alcanzar una producción diaria de 215.000 barriles de petróleo para finales de 2026, lo que representa un salto del 120% respecto a los niveles de diciembre de 2023. Este crecimiento exponencial del shale permite a la empresa reemplazar la actividad convencional de baja rentabilidad y avanzar en la desinversión de campos maduros.
El Plan 4×4
La estrategia de YPF no solo apunta a la extracción en boca de pozo, sino a la creación de las vías de evacuación necesarias para monetizar el recurso. Entre las iniciativas centrales aparece el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que ya registra un 54% de ejecución. Con una capacidad final de 550.000 barriles diarios prevista para 2027, este proyecto aportaría unos USD 13.000 millones adicionales anuales en exportaciones, tomando como referencia un precio de barril de USD 65.
En el segmento del gas, el proyecto Argentina LNG entra en una fase crítica. Tras la firma del Acuerdo de Desarrollo Conjunto (JDA) con las firmas Eni y XRG, la compañía se prepara para cerrar el financiamiento este año. El plan contempla:
- USD 20.000 millones destinados a infraestructura de licuefacción y transporte.
- USD 10.000 millones para el desarrollo específico de bloques de gas en Vaca Muerta.
- Una participación del 35% para YPF en la nueva sociedad constituida.
En paralelo, la petrolera mantiene su presencia en el consorcio liderado por Southern Energy, que ya avanza con la construcción de gasoductos y la firma de los primeros contratos de exportación en firme con el mercado europeo.
Balance 2025: Eficiencia operativa y desendeudamiento
Pese a que las ventas totales de 2025 (USD 18.448 millones) marcaron una leve caída del 4% debido a la baja del precio internacional del Brent, los indicadores operativos de la compañía muestran una solidez inédita. El Ebitda ajustado alcanzó los USD 5.009 millones, el nivel más alto de la última década, con un crecimiento interanual del 8%.
La productividad en el segmento de shale oil promedió los 165.000 barriles diarios en 2025, un alza del 35% respecto al ejercicio anterior. En diciembre, el volumen escaló hasta los 204.000 barriles diarios, cifra que representa un tercio de la producción total de la formación no convencional.
Reservas y solidez financiera
El inventario de activos de YPF también refleja el giro hacia el no convencional. Las reservas consolidadas crecieron un 17% interanual, sumando 1.284 millones de barriles equivalentes. De ese total, el 88% ya pertenece al portafolio de Vaca Muerta. La vida media de estas reservas se sitúa en 9 años, con un ratio de reemplazo de 3,2 veces, lo que garantiza la sostenibilidad del plan de producción a largo plazo.
En cuanto a la estructura de capital, la deuda neta de la operadora cerró el año en USD 9.400 millones. El ratio de apalancamiento se mantiene en niveles saludables de 1,9 veces Ebitda. Durante el último año, la firma obtuvo financiamiento por USD 3.700 millones, logrando captar casi la mitad de esos fondos en el mercado exterior a una tasa promedio del 6,9%, lo que demuestra la confianza de los inversores internacionales en el modelo de negocios de la actual gestión.
Con la mira puesta en 2026, YPF apuesta a la optimización de sus refinerías —que este año registraron niveles récord de procesamiento— y a la formación de capital humano a través del Instituto Vaca Muerta, que ya cuenta con 13.000 inscriptos para nutrir de operarios calificados a la industria que liderará las exportaciones del país.



