Aunque el foco de los medios nacionales se corrió de los incendios en Chubut, la Patagonia sigue en alerta máxima y expectante porque el clima dé señales de alivio.
En este contexto, la provincia de Neuquén confirmó este jueves el envío de más brigadistas para brindar asistencia en el Parque Nacional Los Alerces, uno de los focos más conflictivos y en donde ardieron decenas de miles de hectáreas.
Este viernes sale una nueva delegación a Chubut, compuesta por 20 brigadistas y tres del Sien para sumarse a las tareas de combate contra el fuego en Los Alerces. Se suman a los 15 brigadistas que prestan servicio en Cholila, la localidad que quedó entre el incendio internacional que comenzó en Puerto Patriada y el que inició en diciembre en el cerro Pirque, dentro del Parque Nacional.
El despliegue neuquino en Chubut forma parte de un operativo más amplio que involucra brigadistas de varias provincias, personal federal, bomberos voluntarios y medios aéreos adicionales. Además, otras provincias también enviaron brigadistas a las zonas rojas, consolidando un esquema de cooperación interjurisdiccional frente a la emergencia.
Participan cerca de 500 brigadistas y combatientes trabajando en terreno, apoyados por medios aéreos, maquinaria pesada y recursos logísticos distribuidos en sectores considerados críticos.
El alivio lo trae el clima: baja la peligrosidad y llueve
En los últimos dos días, las lluvias trajeron el alivio necesario para que los brigadistas puedan continuar combatiendo contra los focos. Esta semana, el Servicio Meteorológico Nacional bajó el índice de peligrosidad de incendios en la zona pero el riesgo permanece.
“Los incendios afectaron más de 100 casas en Epuyén”
El intendente de Epuyén, José Contreras, precisó que los incendios forestales que golpearon a la localidad por segundo año consecutivo afectaron más de 100 viviendas entre el año pasado y el corriente, en el que allí se perdieron 37: “Hace dos días de la lluvia estamos más aliviados. Tuvimos casi un mes en vilo los incendios por segundo año consecutivo”.
“Sirvió la lluvia para que los brigadistas trabajen más cómodos. Trabajaron con medios aéreos y manuales, y vecinos voluntarios colaboraron desde el primer día”, remarcó. Sin embargo, el daño ambiental es profundo: “No estamos cubiertos de humo, pero lo poco que nos quedaba del paisaje se quemó en el incendio. No quedó una montaña con verde natural”.









