Un basural ubicado en la ciudad de Bariloche fue señalado como uno de los 50 más contaminantes del mundo, lo que volvió a poner en agenda un problema ambiental histórico en la región. En diálogo con el programa Más Vale Tarde, por AM Cumbre 1400, el sociólogo e investigador del CONICET, Tomás Guevara, describió un escenario “crítico” y apuntó a la falta de políticas sostenidas para el tratamiento de residuos.
Guevara, quien además reside en la zona afectada, explicó que el problema no es nuevo y que incluso forma parte de un amparo ambiental impulsado por vecinos. “Soy un afectado directo. Uno no lo percibe cuando no pasa nada, pero cuando hay incendios —que son reiterados— podés cruzar la Ruta 40 con humo y un olor muy fuerte. Es un humo tóxico, producto de la quema de plásticos y otros residuos”, señaló en diálogo con los periodistas Juan Pablo Iozzia y Lucas Hernandorena.
Riesgos para la salud
El investigador advirtió que la contaminación tiene consecuencias directas sobre la salud de la población. “No es solo humo: lo que se respira incluye micropartículas de plástico, entre otros contaminantes. Hay especialistas que vienen alertando sobre los efectos que esto puede generar”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó el contraste entre la imagen turística de Bariloche y la realidad ambiental. “Es una ciudad que vende naturaleza prístina, pero convive con un enorme desmanejo en la gestión de residuos. Esa contradicción es lo que muchas veces llama la atención de los medios nacionales”, indicó.
Un problema de décadas
Según explicó Guevara, el vertedero funciona desde hace más de 40 años en una antigua cantera, lo que agrava su impacto ambiental. “Cuando se explotó la cantera se llegó casi al nivel de la napa, algo que no ocurre en un relleno sanitario convencional. Eso hace que los líquidos contaminantes filtren rápidamente”, detalló.
En 2014, tras años de gestiones y con financiamiento internacional, se inauguró una planta de tratamiento y un relleno sanitario que significaron una mejora sustancial. Sin embargo, esa situación no se sostuvo. “En pocos años, por falta de gestión, volvimos a un basural a cielo abierto. Fue una involución después de una inversión millonaria”, afirmó.
Falta de políticas y reciclado mínimo
Actualmente, el sistema de reciclado es prácticamente inexistente. “Se entierra casi el 100% de los residuos. No hay separación en origen, no hay campañas de concientización ni recolección diferenciada”, criticó.
Guevara destacó el trabajo de una cooperativa de recicladores, integrada mayoritariamente por mujeres, pero aclaró que su impacto es limitado. “Hacen lo que pueden, pero sin políticas públicas es imposible sostener un sistema eficiente”, dijo.
Además, subrayó el crecimiento poblacional y turístico de la ciudad como un factor que agrava el problema: “Bariloche tiene unos 135 mil habitantes, pero recibe cerca de un millón de turistas al año. Eso equivale a tener una ciudad mucho más grande en términos de generación de residuos”.
El rol del Estado y la falta de planificación
El investigador cuestionó tanto al municipio como a la provincia de Río Negro. “El municipio no le da prioridad al tema, pero la provincia también está ausente. Esto requiere una solución estructural”, afirmó.
Entre las alternativas, mencionó la necesidad de avanzar hacia un sistema de regionalización de residuos, que permita compartir un vertedero con localidades cercanas. “Es algo que se hace en muchos lugares del mundo y también en otras zonas de Río Negro, pero en Bariloche no se avanza”, explicó.
Conflicto y presión social
En los últimos meses, el tema volvió a generar tensión en la ciudad tras un intento del Ejecutivo municipal de avanzar con la construcción de una nueva celda en el mismo predio. La propuesta fue rechazada por vecinos y organizaciones ambientales.
“Ya existe una ordenanza que establece el cierre del basural. No falta normativa, falta gestión”, remarcó Guevara. Finalmente, el proyecto fue retirado y se abrió una instancia de consulta ciudadana.
Una solución pendiente
Para el investigador, el camino está claro: “Hay que definir un nuevo sitio fuera de las áreas urbanas, gestionar financiamiento y ejecutar un proyecto serio. Pero eso requiere decisión política”.
Mientras tanto, la situación sigue deteriorándose. “Estamos cada vez peor: más incendios, más contaminación y menos control. Es un problema que no puede seguir postergándose”, concluyó.
La entrevista
—¿Cuál es la situación actual del basural en Bariloche?
—Es una situación muy crítica. Es un problema de larga data que se agravó en los últimos años. Cuando no pasa nada, quizás no se percibe, pero cuando hay incendios —que son muy frecuentes— se nota enseguida: podés cruzar la Ruta 40 con humo denso y olor fuerte. No es humo común, es producto de la quema de plásticos y residuos tóxicos.
—¿Qué tipo de riesgos implica para la salud?
—Son riesgos muy importantes. No solo se respira humo, sino también micropartículas de plástico y otros contaminantes. Hay especialistas que vienen alertando sobre los efectos que esto tiene en la salud. Es algo que puede generar enfermedades y afectar seriamente la calidad de vida.
—¿Por qué un problema tan grave no se resolvió todavía?
—Porque es una historia de más de 40 años. El basural está en una antigua cantera, lo que agrava todo porque se llegó casi al nivel de la napa. Eso hace que los líquidos contaminantes filtren rápidamente. Hubo avances importantes, por ejemplo en 2014, cuando se inauguró una planta de tratamiento y un relleno sanitario, pero después hubo una gran desidia y falta de gestión. En pocos años volvimos a un basural a cielo abierto.
—¿Qué pasa hoy con el reciclado?
—Es prácticamente nulo. Se entierra casi el 100% de la basura. No hay separación en origen, no hay recolección diferenciada ni campañas de concientización. Existe una cooperativa que trabaja en el reciclado, con mucho esfuerzo, pero sin políticas públicas es muy difícil que eso funcione a gran escala.
—¿Influye el turismo en este problema?
—Sí, mucho. Bariloche tiene unos 135 mil habitantes, pero recibe cerca de un millón de turistas al año. Eso multiplica la generación de residuos y hace todavía más evidente la falta de planificación.
—¿Qué responsabilidad tienen los gobiernos?
—El municipio no le da prioridad al tema y la provincia también está ausente. Esto requiere una solución estructural. No alcanza con medidas parciales ni con voluntarismo.
—¿Cuál sería la solución de fondo?
—Avanzar hacia la regionalización de residuos. Es decir, un sistema compartido con otras localidades para la disposición final. Es algo que se hace en muchos lugares del mundo y también en otras zonas de Río Negro, pero en Bariloche no se avanza en ese sentido.
—En las últimas semanas hubo polémica por un proyecto municipal. ¿Qué ocurrió?
—El Ejecutivo propuso construir una nueva celda en el mismo predio para extender la vida útil del basural. Eso generó un fuerte rechazo de vecinos, porque ya existe una ordenanza que establece el cierre del vertedero. No falta normativa, falta gestión. Finalmente, el proyecto fue retirado.
—¿Hay alguna instancia de solución en marcha?
—Se abrió un proceso de consulta ciudadana. En principio es positivo, pero la solución ya se conoce: hay que definir un nuevo sitio fuera de las áreas urbanas, gestionar financiamiento y ejecutar un proyecto serio. Eso requiere decisión política.
—¿Cómo describirías el panorama actual?
—Es un escenario de deterioro constante. Cada vez hay más incendios, más contaminación y menos control. Es un problema que no se puede seguir postergando.