Jorge Falconi, uno de los coautores del brutal asesinato de Miguel Ángel “Ruso” Auer, será sometido a estudios médicos para determinar si su delicado estado de salud justifica un cambio en el régimen de cumplimiento de su condena.
Esta semana, la jueza Raquel Gass hizo lugar a un habeas corpus presentado por la pareja de Falconi y ordenó una serie de análisis médicos clave. Se trata de una evaluación que podría abrir la puerta a la prisión domiciliaria para el condenado, quien ya había intentado sin éxito acceder a este beneficio el año pasado.
Un pedido basado en un cuadro médico complejo
La defensa de Falconi asegura que el condenado sufre secuelas neurológicas graves producto de un accidente, con parálisis parcial, dificultades severas para comunicarse y frecuentes episodios de epilepsia. Durante la audiencia, un médico del servicio penitenciario confirmó la gravedad de la situación clínica, respaldada por informes previos.
Ante la falta de oposición del Ministerio Público Fiscal, la magistrada ordenó al Cuerpo Médico Forense que realice un encefalograma, una resonancia magnética y análisis de sangre. Los resultados serán determinantes para definir si el estado de salud es compatible con la permanencia en una cárcel común o si corresponde otorgarle la prisión domiciliaria.
Un antecedente reciente sin éxito
Esta no es la primera vez que Falconi intenta dejar la cárcel bajo este argumento. En agosto de 2024, un juez rechazó un pedido similar, al considerar que no se habían modificado los riesgos procesales ni se había demostrado que el tratamiento fuera del penal mejoraría su condición. Entonces, se destacó que cada traslado sanitario solicitado fue autorizado y que la atención médica estaba garantizada dentro del sistema penitenciario.
Mientras tanto, la familia de Miguel Ángel “Ruso” Auer observa con atención cada movimiento judicial. El crimen del empresario de 58 años ocurrió en octubre de 2022 y conmocionó a toda la ciudad de Neuquén por su brutalidad. Una banda de cuatro personas ingresó a su oficina para robarle y, para no dejar testigos, lo ejecutaron de un disparo. Falleció once días después en el hospital.
Una condena ejemplar, una discusión que persiste
En 2023, un jurado popular declaró culpables a los cuatro involucrados. Jorge Sosa, Miguel Franco Livello y Jorge Falconi recibieron penas de prisión perpetua como coautores del homicidio triplemente agravado, mientras que Gabriel Castro fue condenado a 15 años por homicidio en ocasión de robo. La sentencia buscó enviar un mensaje claro a la sociedad: no hay lugar para la impunidad.
Ahora, el debate sobre el equilibrio entre el derecho a la salud y el cumplimiento efectivo de las penas vuelve a la agenda judicial. La jueza Gass evitó resolver de inmediato y ordenó esperar los estudios médicos, conscientes de que cualquier decisión abrirá fuertes cuestionamientos, tanto de la defensa como de la parte querellante.
La memoria de la víctima sigue presente
Mientras se realizan los exámenes y se evalúan los próximos pasos, la familia de Auer continúa exigiendo justicia plena. Para ellos, cualquier atenuante que beneficie a uno de los responsables es un nuevo golpe, que revive la herida abierta desde aquel violento octubre.
El caso de Falconi pone sobre la mesa preguntas incómodas para la sociedad: ¿hasta dónde llega la responsabilidad del Estado de garantizar la salud de un preso? ¿Puede una condena tan dura perder efectividad por razones humanitarias? Y, sobre todo, ¿qué lugar ocupa la memoria de la víctima en esta discusión?
Por lo pronto, el debate está abierto. Y la celda de Falconi sigue cerrada, mientras el tiempo —y la justicia— siguen su curso.









