“Fuera Boaventura. Todas sabemos”, rezaba la pintada en el acceso al Centro de Estudios Sociales (CES) de la Universidad de Coimbra. El grafiti fue blanqueado, pero días después reapareció. Volvieron a borrarlo y nuevamente resurgió. Así, ocho veces. Las paredes gritaban lo que las jerarquías acallaban. Pero tres investigadoras del CES (Catarina Laranjeiro, Lieselotte Viaene y Miye Nadya) sacaron a la luz la situación en un escrito de 260 páginas. El texto, publicado el 31 de marzo de 2023, expuso un rosario de agresiones sexuales perpetradas por el sociólogo Boaventura de Sousa Santos contra decenas de mujeres. Una de ellas, Moira Millán.
“Soy mujer, soy mapuche, soy luchadora, soy escritora. Vivo en Puelwillimapu, un país blanqueado con maquillaje europeo llamado Argentina. Toda mi vida la he ofrendado a la lucha por la tierra, la dignidad y los derechos de mi pueblo, me veo en la pupila de mis hermanas de todos los pueblos originarios que luchan por transmitir la identidad a sus hijos y la recuperación en el arte de habitar”. Así se presenta Millán, quien relata haber sufrido el ataque sexual en la ciudad portuguesa de Coimbra, en el año 2010. ¿Su agresor? No otro que Sousa Santos, hasta hace poco más de un año prestigioso sociólogo y referente de la izquierda latinoamericana.
Millán llegó a Coimbra con el fin de brindar una charla sobre “Movimientos sociales y resistencia en América Latina”. La disertación estuvo organizada por de la cátedra a cargo de Sousa Santos. “Él conocía mi situación, que casualmente es motor de sus argumentos académicos, la visibilización de las luchas sociales en América Latina. Es muy importante destacar la asimetría y la desigualdad en la que me encontraba. Viajé hasta allí a brindar mis conocimientos y mi lucha al servicio de esa cátedra, de la Universidad y sus estudiantes”, explica Millán. Después de la charla el catedrático invitó a Millán a comer pero, cuál no sería su sorpresa al descubrir que el lugar había sido cerrado al público para ‘garantizar’ una cena a solas. “Al terminar la cena, me dice que quiere regalarme unos libros. Me pareció un buen gesto, debido a que él conocía lo que yo estaba viviendo. Al llegar al lugar en el que se suponía tenía su biblioteca, noto que el mismo está deshabitado, oscuro, con todo tirado alrededor. Entre en shock, ya que nada parecía acorde a lo que él me había mencionado. Nunca pude haber imaginado que su paso siguiente sería abalanzarse sobre mí para manosearme. Lo empujé, grité, y forcejeando pude salir de ahí. No tenía dinero, no sabía dónde estaba. Muerta de miedo, angustiada, desesperada, logré tomarme un taxi y huir”.
Para Millán la humillación no había terminado todavía: no tenía pasaje de regreso desde Coimbra y la condición para obtenerlo era volver a encontrarse con su agresor. “Me obligo a volverlo a ver, a quedarme en silencio, pese a lo que me hizo, volviéndome a vulnerar, demostrándome descaradamente su poder. Es una enorme muestra de impunidad y de poder por parte de Sousa”. Millán no está sola en su denuncia, decenas de mujeres (activistas, indígenas, académicas o no) han denunciado al legendario profesor. “Este hombre, blanco, europeo, no solo es un abusador, se comporta como un colonizador, aprovechando su nombre, sus cargos y contactos para seguir amedrentando a las mujeres a las que tanto daño nos ocasionó”, asegura Millán.
Una jugada desesperada
Efectivamente, los diarios portugueses y españoles informaron este viernes que cuatro de las trece mujeres denunciantes han sido llevadas a juicio por Sousa Santos quien presentó una demanda civil “en defensa de su imagen, buen nombre y honor”. Se estima que el tribunal civil se expedirá en un plazo máximo de dos meses. Por su parte, aunque la Fiscalía tiene abierta una investigación, las denuncias de las mujeres contra el sociólogo portugués no han sido todavía consideradas en ningún juzgado. Decenas de organizaciones han expresado su solidaridad con las mujeres denunciadas. Según estas fuentes, la demanda del sociólogo es un intento desesperado por silenciar lo imposible. En una carta pública de 213 páginas el colectivo de víctimas y sobrevivientes de Boaventura de Sousa Santos han dado a conocer las agresiones sexuales, abusos de poder y el ‘extractivismo intelectual’ perpetrado durante más de dos décadas en el CES, fundado y dirigido por Sousa Santos. Entre los elementos probatorios presentados por las denunciantes se incluyeron correos electrónicos y transcripciones de conversaciones registradas, así referencias de 18 personas dispuestas a corroborar con sus testimonios todos los hechos ocurridos en el CES.
Un informe independiente encargado por la Universidad de Coimbra expuso un modus operandi que incluía “patrones de conducta de abuso de poder y acoso por parte de algunas personas que ejercían posiciones superiores en la jerarquía del CES”. La investigación determinó que el centro fue dirigido durante dos décadas por un minúsculo círculo de poder que promocionaba o hundía a las profesionales según accediesen o no a determinados “requerimientos” que, de forma permanente, vulneraban la distancia entre la actividad académica y la vida íntima. Entre las situaciones de abuso sexual, se han presentado casos de violaciones “bajo el efecto de sustancias y sin condiciones plenas para dar algún consentimiento”. El informe, sin embargo, evitó identificar por sus nombres a los agresores…
En este contexto, Moira Millán ha lanzado una campaña pública para conseguir justicia. “Este hombre abusó de más de 30 mujeres. En Portugal los crímenes sexuales prescriben a los 6 años, entonces no va a haber justicia, lo único que se hizo fue desafectarlo de todos sus privilegios pero la Universidad de Coimbra no ha asumido su responsabilidad. Por eso denunciamos la situación de indefensión en la que nos encontramos, sobre todo de las mujeres que no somos académicas, mujeres indígenas racializadas, que somos tomadas solamente como objeto de estudio, como fuente de información. Ese es el lugar en el que nos quiere la academia. Vienen a tomar todo lo que puedan de nosotras y nos dejan en este estado de vulnerabilidad. Han pasado muchos años desde que Santos abusó sexualmente de mí pero vamos a seguir buscando justicia para que la impunidad no se siga sosteniendo en los estamentos académicos, para que no sigan abusando de las mujeres indígenas que llevamos soportando siglos de violaciones, opresión y colonización.”
El manifiesto difundido por Millán señala: “Como mujeres que alzamos nuestra voz, que llevamos nuestra lucha a todas las latitudes, vivimos el riesgo, la percusión y la violencia de varones que se ocultan tras sus cargos para violentarnos. Fue muy difícil para mí, contar lo que viví con Sousa, no puedo decir que me acostumbré a ser perseguida por defender los valores y derechos de mi comunidad, pero sí puedo decir que el grado de desamparo y silenciamiento se deben terminar, vivir una vida sin violencia es un derecho humano. Acudir a una justicia que me persigue desde hace más de 10 años hace que no sea un terreno en el cual pueda sentir seguridad de ser oída, porque quien debe protegerme, me persigue, me amenaza y somete, por el simple hecho de defender mi tierra, mis derechos, los de mi familia, de mis hermanas y hermanos ,de toda mi comunidad y de todas las mujeres, porque el primer violador de mis derechos es el Estado que con sus practicas y poder me vulnera permanentemente». Quienes quieran sumarse a la campaña de visibiliización u obtener más información pueden hacerlo aquí.
Para estupor del mundo académico y los movimientos de izquierda latinoamericana el aura de Boaventura de Sousa Santos empezó a derrumbarse el 31 de marzo de 2023, con la publicación de Sexual Misconduct in Academia: Informing an Ethics of Care in the University (Mala conducta sexual en la academia: sobre una ética del cuidado en la universidad), editado por el prestigioso sello británico Routledge. Allí, tres antiguas investigadoras del CES (la portuguesa Catarina Laranjeiro, la estadounidense Miye Nadya Tom y la belga Lieselotte Viaene)) dedicaron un capítulo entero a denunciar el turbio ambiente de poder y acoso sexual de una institución que no mencionaban, pero que de inmediato fue identificada como el CES. De la lectura del material se pudo determinar también que los dos hombres señalados en el texto eran el profesor Bruno Sena Martins y el propio fundador del CES, el renombredo sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos. El sismo provocado por el libro alentó la difusión de nuevas denuncias contra el sociólogo, como la de la diputada brasileña Bella Gonçalves y la activista mapuche Moira Millán.









