De la prohibición al ping pong con profes

Aunque los teléfonos celulares comenzaron a sumarse a la vida cotidiana como un objeto costoso que parecía reservado a los altos ejecutivos de las empresas, los avances tecnológicos permitieron democratizar su acceso hasta convertirlos en dispositivos omnipresentes en las aulas de escuelas primarias y secundarias. Al principio, su uso generó sospechas y prohibiciones por parte de directivos y docentes pero hoy, con su avance inexorable, los adultos terminaron por aprovechar las redes sociales como aliados para el proceso de enseñanza y aprendizaje en el aula.

Ya no hay forma de negarlo. Las redes sociales atraviesan la vida cotidiana de los adultos pero penetran con más agilidad en las mentes jóvenes, con mayor capacidad de adaptación a las tecnologías y un ritmo de aprendizaje que entiende a la perfección esa velocidad vertiginosa del mundo virtual.

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