El crecimiento de proyectos mineros bajo el RIGI abrió una fuerte competencia regional por servicios, logística y proveedores especializados.
El avance de los grandes proyectos mineros en Argentina impulsados por el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) comenzó a despertar fuerte interés en empresas proveedoras chilenas, que buscan aprovechar el crecimiento proyectado para la industria del cobre y el litio en el país. La expectativa de inversiones millonarias abrió un nuevo escenario de competencia y cooperación entre ambos lados de la cordillera.

Con inversiones proyectadas por más de 42.000 millones de dólares vinculadas al RIGI, Argentina se encamina hacia una expansión minera histórica. Las proyecciones estiman que hacia 2035 el país podría alcanzar una producción de 1,25 millones de toneladas de cobre fino y consolidar además un fuerte crecimiento en la producción de litio.
El desarrollo de estos emprendimientos demanda una enorme estructura de servicios y proveedores especializados. Según estimaciones del sector, un proyecto minero de gran escala necesita alrededor de 800 empresas proveedoras durante los primeros quince años de exploración y construcción, mientras que luego requiere unas 550 firmas durante toda la etapa operativa.
El interés chileno por el negocio minero argentino
En este contexto, Chile comenzó a posicionarse como un actor estratégico debido a la experiencia acumulada durante décadas en el desarrollo de la minería. El país vecino cuenta con un ecosistema de proveedores consolidado, infraestructura especializada y estándares operativos adaptados a grandes proyectos internacionales.
Empresas chilenas vinculadas a ingeniería, servicios tecnológicos, minería subterránea y construcción ya analizan oportunidades concretas en provincias argentinas como San Juan. Varias firmas participan actualmente en reuniones técnicas y procesos de licitación asociados a proyectos cupríferos de gran escala.

Desde el sector empresario chileno sostienen que la estrategia predominante apunta a generar asociaciones con compañías argentinas. La intención es combinar experiencia operativa y tecnológica con el conocimiento territorial y regulatorio de firmas locales, además de incorporar mano de obra regional.
En paralelo, sectores industriales argentinos mantienen preocupación por el posible avance de proveedores extranjeros sobre áreas sensibles del negocio minero. Las discusiones también incluyen el nivel de contenido nacional que deberán cumplir los proyectos aprobados bajo el régimen RIGI.
Las tensiones por infraestructura y contenido local
Uno de los principales puntos de debate aparece vinculado a la infraestructura logística y portuaria. Chile busca posicionar sus puertos y corredores bioceánicos como salida natural para futuras exportaciones mineras argentinas, especialmente en proyectos ubicados cerca de la frontera cordillerana.
El Tratado de Integración y Complementación Minera firmado entre Argentina y Chile en 1997 volvió a cobrar protagonismo dentro de este escenario. El acuerdo habilita mecanismos binacionales para facilitar operaciones mineras conjuntas, incluyendo infraestructura compartida, servicios energéticos, caminos y logística.
Actualmente existen proyectos vinculados al tratado como Pascua Lama, Josemaría, Filo del Sol, Los Helados y El Pachón. En especial, el distrito Vicuña aparece como uno de los casos más representativos debido a su cercanía geográfica con puertos chilenos.
Mientras tanto, desde distintos sectores industriales argentinos remarcan que todavía existen brechas estructurales importantes para desarrollar un ecosistema proveedor plenamente competitivo. Entre las principales dificultades aparecen los altos costos de certificaciones internacionales, la falta de financiamiento y las limitaciones tecnológicas para fabricar equipamiento pesado dentro del país.
A pesar de esas dificultades, referentes del sector destacan ventajas competitivas de los proveedores argentinos como la cercanía logística, menores tiempos de entrega, conocimiento territorial y capacidad de respuesta en servicios postventa.