El incidente de la pista es un síntoma de algo que no anda bien. Expone a una gestión que perdió el pulso de la calle.
PLOTTIER (ED) — La agresión a dos docentes en la pista de atletismo en Plottier no es un simple episodio más, es la fotografía de una ciudad rota. Una familia ingresó con bicicletas y patines —de uso prohibido a la pista— y, al ser advertida, respondió con violencia. El municipio repudió el hecho con un comunicado tibio.
La gestión parece moverse detrás de los hechos. El malestar no nace de un tuit indignado; se viene amasando con baches, basura y servicios que no llegan. En los últimos meses, organizaciones barriales exigieron respuestas por obras inconclusas, calles intransitables, gas que no llega y recolección deficiente. El enojo se potenció con gastos de los frentistas que consideran desalineados con las urgencias cotidianas.
La tensión escaló cada vez que la gestión eligió la épica del anuncio por sobre la solución concreta. Se viralizó la inauguración de un simple cartel de tránsito y el episodio se convirtió en símbolo de “gestión del gesto”: mucho acto, poca obra. Es un golpe auto-infligido que erosiona autoridad en un municipio que necesita prioridades claras y logística, no marketing.
Bertolini empujó una ofensiva para frenar loteos por excepción y proteger tierras productivas. En la calle, la implementación sin participación visible y sin mostrar impactos inmediatos alimenta la sospecha de que el municipio regula hacia afuera mientras no resuelve adentro (luz, ripio, cloacas, mantenimiento). El Concejo aprobó medidas y el intendente celebró la protección del suelo productivo, pero el vecino mide por resultados en su cuadra.
La política local transita meses turbulentos: realineamientos, ruidos de sucesión y el fantasma de Gloria rondando. En ese clima, la paciencia social se acorta. No sorprende que Bertolini haya salido a despejar versiones y afirmar que no renuncia; la lectura barrial es más simple: “no me importa el tablero, arreglen mi barrio”.
El incidente de la pista es un síntoma de algo que no anda bien, y expone a una gestión que perdió el pulso de la calle.









