A mediados de 1816, mientras la revolución independentista enfrentaba desafíos en todos los frentes, el general José de San Martín planificaba el cruce de los Andes con su ejército libertador. Consciente de la importancia de contar con la cooperación de los pueblos originarios que dominaban los pasos cordilleranos, organizó un parlamento con los caciques pehuenches, guardianes de esas tierras.
San Martín, gobernador de Cuyo, entendía que los pehuenches no eran simplemente habitantes de la región, sino actores políticos autónomos con una fuerte tradición de acuerdos diplomáticos. Sabía que estos pueblos respetaban los pactos sellados con rituales y gestos ceremoniales. Para garantizar su paso seguro y evitar que la información llegara a los realistas en Chile, debía apelar tanto a su astucia militar como a su comprensión de las costumbres indígenas.
El parlamento se convocó en el fuerte de San Carlos, al sur de Mendoza. Antes de la reunión, San Martín envió mensajeros con regalos e instrucciones precisas: los caciques y sus séquitos serían recibidos con respeto, siguiendo los protocolos de tierra adentro. Además, llevó una impresionante cantidad de obsequios: barriles de aguardiente y vino, cuentas de vidrio, frenos, espuelas, sombreros, pañuelos y frutas secas.
El 18 de septiembre, los pehuenches llegaron al fuerte en una demostración de poder y tradición. Hombres y caballos, pintados y decorados como para la guerra, avanzaban al galope mientras disparaban sus armas ceremoniales. Las mujeres y los niños seguían a retaguardia, mientras las tropas patriotas disparaban salvas al aire como signo de respeto.
La reunión comenzó con una solemne disposición. En la plaza de armas, una mesa cubierta con un paño de púlpito servía de centro para el diálogo. A un lado se sentaron San Martín, el comandante del fuerte y el fraile franciscano Inalican, traductor y mediador. Del otro, los principales caciques y capitanes de guerra.
El fraile Inalican abrió la sesión con un discurso en mapuzungun, destacando los valores compartidos de libertad y amistad. Explicó que San Martín buscaba el permiso de los pehuenches para cruzar la cordillera y enfrentarse a los realistas, quienes representaban una amenaza para todos los habitantes de estas tierras.
Tras el discurso, un silencio profundo invadió el lugar. Los caciques, respetando su tradición, deliberaron en orden, expresando sus opiniones con calma y respeto. Finalmente, el cacique gobernador Neycuñan anunció la decisión: los pehuenches permitirían el paso del ejército y guardarían secreto sobre el plan.
Un pacto sellado con regalos y celebraciones
Concluido el parlamento, comenzaron los festejos. Los regalos fueron intercambiados: San Martín recibió ponchos tejidos por las mujeres pehuenches, mientras que los caciques aceptaron los obsequios traídos desde Mendoza. En un gesto de confianza, los pehuenches entregaron sus armas al fuerte para evitar conflictos durante la celebración.
Las festividades se prolongaron por tres días, con danzas, banquetes y rituales que reforzaron el vínculo entre ambos grupos. Aunque algunos incidentes menores ocurrieron, la estrategia de retener las armas evitó que las tensiones se convirtieran en tragedias mayores.
Un paso clave hacia la independencia
El parlamento de San Carlos fue mucho más que un encuentro diplomático. Representó un momento de entendimiento y cooperación entre culturas, donde la astucia política y el respeto mutuo sentaron las bases para una alianza estratégica.
Gracias a este acuerdo, San Martín pudo garantizar un paso seguro para su ejército por el camino de El Planchón. Además, la desinformación deliberada sobre los planes del cruce desvió la atención de los realistas hacia otros puntos de la cordillera, permitiendo un avance exitoso hacia Chile.
El encuentro con los pehuenches no solo consolidó la campaña libertadora, sino que también demostró la capacidad de San Martín para tejer alianzas en el contexto diverso y complejo del mundo fronterizo. Este episodio, cargado de simbolismo y pragmatismo, marcó un capítulo esencial en la historia de la independencia sudamericana.