La situación del incendio forestal en El Bolsón sigue siendo crítica y requiere la incorporación de nuevos recursos para su combate. En este contexto, el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, confirmó la llegada de un avión hidrante y dos helicópteros destinados a reforzar las tareas de control del fuego. La incorporación de estos medios aéreos fue posible gracias a la colaboración del gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, y el apoyo del Servicio Nacional de Manejo del Fuego.
El avión hidrante proviene del Plan Nacional de Manejo del Fuego y tiene capacidad para arrojar 3.000 litros de agua en cada descarga, lo que permite enfriar las zonas de mayor riesgo y facilitar el trabajo de los brigadistas en tierra. Los helicópteros, por su parte, están equipados con helibaldes que pueden cargar hasta 1.000 litros de agua desde fuentes cercanas, como ríos y lagos, logrando un impacto más preciso sobre los focos activos.
Según las autoridades, los aviones recargan agua en el aeródromo de El Bolsón en un tiempo estimado de tres minutos, mientras que los helicópteros utilizan un pozón en la Cascada de La Virgen para agilizar las operaciones. El lanzamiento de agua no es decisión del piloto, sino que es coordinado desde tierra por un operador especializado que determina la cantidad y el área exacta de descarga.
El fuego sigue avanzando en la zona de Cuesta del Ternero, generando preocupación entre los habitantes y los equipos de emergencia. Desde el Gobierno provincial indicaron que los recursos aéreos permitirán bajar la intensidad de las llamas y brindar apoyo a los brigadistas que trabajan en el terreno, quienes siguen construyendo líneas de defensa para frenar el avance del incendio.
El gobernador Weretilneck remarcó la importancia del esfuerzo conjunto entre Nación, provincia y municipios para enfrentar esta emergencia. «Se están gestionando más recursos para fortalecer a nuestros equipos, y agradecemos la colaboración de otras provincias en esta lucha», sostuvo.
La coordinación del operativo en la región patagónica está a cargo del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, con base en Bariloche. Allí se encuentran disponibles otros aviones hidrantes, helicópteros y equipos de observación, que pueden ser desplazados a distintas zonas de acuerdo con la evolución del incendio.
Los especialistas advierten que, si bien el aporte de los medios aéreos es fundamental, el trabajo en tierra sigue siendo clave para controlar el fuego. «Los aviones y helicópteros ayudan a reducir la temperatura de las llamas, pero el incendio solo se apaga con las líneas de defensa construidas por los brigadistas», explicaron desde el operativo.
Las condiciones climáticas y la topografía del terreno continúan siendo un desafío para los equipos de emergencia, por lo que se espera que en las próximas horas se sumen más recursos para contener la situación y evitar la propagación de las llamas hacia zonas pobladas.









