El gobierno de Neuquén ratificó la continuidad de los subsidios eléctricos destinados a familias que no cuentan con acceso a la red de gas natural y que dependen del consumo de energía eléctrica para calefaccionarse durante los meses de invierno.
La medida se implementa a través del Ente Provincial de Energía del Neuquén (EPEN) y contempla bonificaciones que van del 6 al 20 por ciento sobre las tarifas eléctricas, de acuerdo con la situación de cada usuario.
Según se informó oficialmente, durante el invierno pasado el beneficio alcanzó a más de 12.400 familias neuquinas distribuidas en distintas localidades de la provincia.
Desde el Ejecutivo provincial destacaron que la política busca aliviar el impacto económico que genera el aumento del consumo energético durante los meses de bajas temperaturas, especialmente en sectores donde el acceso al gas natural aún no está disponible.
El gobernador Rolando Figueroa remarcó que la medida forma parte de una política orientada a fortalecer la presencia del Estado en la vida cotidiana de los neuquinos.
“Seguimos generando un cambio con un Estado cerca de la gente, acompañando a quienes más lo necesitan durante los meses de mayor consumo energético”, señaló.
Al respecto, el presidente del EPEN, Mario Moya, detalló que «tenemos proyectado es que con esta cantidad de familias, más, los costos de la energía y demás, estaremos con este subsidio alrededor de 1200 millones que van a ser utilizados para subsidiar».
Asimismo, Moya resaltó que desde EPEN no se han realizado aumentos en la tarifa de mantenimiento. “Desde julio del año pasado no hemos realizado ajustes en nuestro valor agregado de distribución, desde el EPEN no ha sufrido aumentos», sostuvo. En este punto, afirmó que «lo hemos mantenido y es la política que está que estamos llevando adelante en conjunto con el Gobierno Provincial de tratar de afectar lo menos posible y buscar hacer una factura hacia una canasta energética que sea equitativa”.
El esquema de subsidios forma parte de las acciones provinciales destinadas a reducir desigualdades en el acceso a servicios esenciales, particularmente en zonas donde las condiciones climáticas exigen un mayor uso de calefacción eléctrica durante gran parte del año.









